La sentencia afecta a Víctor Antonio Arzamendia Alderete, quien fue penado a 16 años, por ser el que disparó el arma de fuego; y Carlos María Samaniego, a 15, quien conducía la moto en la que ambos viajaban.
El fallo fue unánime por parte de los jueces María Esther Fleitas, Héctor Capurro y Juan Carlos Zárate. Dijeron que se probó fehacientemente la participación de ambos en el hecho punible.
El caso se registró el 27 de marzo del 2011, en las calles Roma y Colón, de nuestra capital, a eso de las 16.20. Fue herido en la cabeza el joven Franco, entonces de 16 años. Estuvo internado en grave estado, y aún debe realizarse una cirugía para sacarse la bala.
La fiscala Nidia Fernández y el abogado querellante, Rafael Gorostiaga, solicitaron 20 años de cárcel, debido a que entendieron que hubo tentativa acabada de homicidio doloso agravado.
Los defensores de los acusados, Elber Caballero, por Samaniego, y el defensor Público Diego Duarte, por Arzamendia, solicitaron la absolución de culpa y reproche.
EL FALLO. La jueza Fleitas, que explicó la sentencia, señaló que se probó que Samaniego conducía la motocicleta que llevaba a Franco. En la esquina de Roma y Colón, un grupo de hinchas de Olimpia, entre los que se encontraba Franco, bajó de un bus de la línea 38 para ir al Defensores del Chaco.
Sin embargo, desde atrás, según los testigos, llegó la motocicleta, que paró, y Arzamendia disparó contra el grupo. La bala impactó en la cabeza de Franco, quien cayó al suelo ensangrentado.
Según los testigos, Arzamendia quiso disparar nuevamente, pero los hinchas les tiraron piedras, por lo que huyeron. Ambos fueron detenidos días después, y reconocidos por los testigos.
Los jueces señalaron que la edad de los mismos, que tienen hijos, así como que no tenían antecedentes, fueron fundamentales para aplicarle la sanción. Dijeron que la pena justa era de 16 años de cárcel para Arzamendia, quien tiene mayor reproche por haber sido el que disparó.
Como coautor fue condenado Samaniego, que tuvo una participación necesaria.
Eliseo Franco, padre de la víctima, dijo que estaba conforme con el fallo. Alegó que servirá de ejemplo para los violentos del fútbol y que aunque no le iban a devolver a su hijo tal como estaba, por lo menos no murió.
Alegó que necesita 25 millones de guaraníes para la operación y otro tanto para el tratamiento, pero que su familia no tiene ese dinero.
El defensor Elber Caballero, refirió que apelará el fallo, ya que no se probó la participación de su defendido Carlos Samaniego. Afirmó que los testigos dijeron que era alguien obeso el que manejaba la motocicleta y su cliente era flaco.