04 ago 2026

Con pasos de baile retrataron la pasión de un santo paraguayo

Por Marisol Ramírez

En movimiento.  Una de las aplaudidas coreografías de la obra  Roque Marangatu.

En movimiento. Una de las aplaudidas coreografías de la obra Roque Marangatu.

mramirez@uhora.com.py

Una vez más sorprenden gratamente la creatividad y talento del coreógrafo y director del Ballet Clásico y Moderno Municipal (BCMM), Miguel Bonnin, quien supo llevar a escena, y en un resumen histórico apropiado y significativo, los principales momentos de la vida de Roque González de Santa Cruz, primer santo paraguayo.

Tras el éxito de propuestas como Ejercicios Espirituales (2007) y Francesco (2009), Bonnin se anima a representar con pasos de baile las cualidades humanitarias de González, y la de sus colegas sacerdotes, en el trabajo de dignificación de calidad de vida de los indígenas del Paraguay, en las primeras décadas de la fundación de Asunción.

Los bailarines del BCMM, con técnicas del ballet clásico, neoclásico y contemporáneo, sumadas a una estupenda calidad interpretativa, despertaron el interés y atención de los espectadores, que en la noche del estreno llenaron la sala del Municipal y se mostraron satisfechos aplaudiendo en cada cuadro del montaje que rinde homenaje a San Roque, a 25 años de su canonización.

También las palabras de Juan Pablo II, durante su visita al país el 16 de mayo de 1988, fueron parte importante de la obra, elevando la emoción.

La música tuvo sin dudas un protagonismo clave en esta obra, haciendo del espectáculo un relato visual completo y colocando color y brillo a los momentos de acción, tensión, risas o lágrimas.

Se pudo apreciar el talento de Rolando Chaparro, quien compuso para el montaje un collage de estilos musicales; rock, música étnica, canto gregoriano, folclore, hip hop, electrónica, jazz y otros elementos, que ayudaron al espectador a introducirse en la historia del santo.

La interpretación del bailarín argentino Juan Pablo Ledo (del Teatro Colón) en el rol de Roque González resaltó y destacó, y el cuerpo de baile del BCMM se mostró en sintonía con la historia, dejando al espectador conmovido desde los movimientos estéticos, coloridos vestuarios, luces acordes y sonidos imborrables. Para ver en familia.

La obra se reprisa el 16, 17 y 18 de agosto en el Municipal.