Para cuidar de su salud, González redujo desde entonces sus actividades a la producción de autoconsumo como gallinas y cerdo, mientras que su agricultura se basa solo en el cultivo de mandioca. Antes se dedicaba al sésamo, pero actualmente parte de sus 7 hectáreas es aprovechada por su familia para el cultivo de renta.
En setiembre del año pasado se enteró sorpresivamente que un crédito había salido a su nombre ya en diciembre del 2019. El capital inicial es de G. 20 millones, monto que, con los intereses, moras e impuestos, saltó a G. 24 millones.
La fecha del desembolso coincide con una temporada en que no hay siembra, un análisis imprescindible que deben hacer los técnicos del CAH para otorgar los créditos. A esto se suma que, debido a su edad, debe contar con un codeudor que haya firmado la solicitud de préstamo.
En compañía de su hijo Eduardo radicó el año pasado la denuncia ante la Fiscalía para deslindar su responsabilidad sobre el crédito.
Viviano vive en la compañía San Agustín, a 35 kilómetros del centro de San Pedro del Paraná.