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Colmatación del cauce del arroyo Mburicaó amenaza muros y puente

Sedimentos y toneladas de basura estrechan paso del agua que ejerce presión sobre estructuras que protegen casas y pasos vehiculares. Edil Javier Pintos urge realización de limpieza del canal.

Muros derrumbados en diferentes puntos del extenso recorrido del arroyo Mburicaó y constantes desbordes que afectan el puente ubicado sobre la avenida Artigas, que en cada lluvia al menos se llevan las barandas de protección, es motivo de preocupación de vecinos que viven a lo largo de sus barrancos, conductores y peatones.

El concejal Javier Pintos indicó que, a su criterio, una de las principales causas que aumenta la presión del agua sobre todo tipo de estructura que encuentra a su paso es la colmatación o sedimentación existente en amplios tramos de este curso hídrico.

El edil, quien adelantó que presentará una minuta en la sesión del miércoles de la Junta Municipal urgiendo la realización de tareas de limpieza para el retiro de arena, basura, escombros y otros desechos que crean una suerte de represa e incrementan la fuerza del caudal que se forma durante copiosas precipitaciones.

A esto se suma que también en Artigas y Mburicaó se pudo constatar en el puente mismo que las bocas que captan el agua para su paso hacia el río Paraguay tienen mayor capacidad que las hechas para su salida, lo que hace que el caudaloso torrente retroceda e inunde patios de viviendas y socaben los diques de piedra.

“Se ven muros caídos en muchos sectores y eso preocupa a los vecinos que temen que el daño se extienda y llegue a comprometer sus mismas casas. Queremos que esto se limpie de sedimentos para evitar situaciones de peligro que se puedan lamentar”, puntualizó.

Sonia Silvero, quien reside en ese mismo punto del arroyo, dijo que como mínimo se debe aumentar de siete a ocho metros la altura de los muros, ya que el caudal rebasa todo y pone en peligro a las familias que viven en este recorrido hídrico.

También reclamó la intervención a un murallón de la empresa Azucarera Paraguaya que se construyó en el cauce mismo del Mburicaó y que desvía todo el flujo que destruye propiedades.

PASO. Por otra parte, un puente peatonal que conecta los barrios Nuestra Señora de la Asunción y Virgen del Rosario tiene las maderas entre podridas y apuntaladas de manera precaria por los pobladores del lugar, por lo que constituye un peligro para las personas que lo atraviesan.

El concejal Pintos comentó que a escasos días del inicio de clases, esta estructura se encuentra en pésimo estado y que ello representa el quebranto de numerosos padres, ya que por el sitio pasan cientos de alumnos de la Escuela Juana María Lara.

“También urgimos reparación porque si un niño cae de una altura de doce metros no va a contar el cuento”, expresó finalmente.


Cada lluvia es un peligro de muerte. Aparte de limpiar deben intervenir a firmas que tienen sus muros en el cauce mismo. Sonia Silvero, vecina.

Cientos de alumnos están en riesgo. Están por empezar las clases y las maderas del puente están podridas. Carlos Álvarez, vecino.



2.600 millones costó reparar una fisura en el puente en Artigas y Mburicaó que clausuró el paso por un mes.

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