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Coco Chanel y un manifiesto de moda

 

Coco Chanel rima con tweed, vestido negro y con una intensa y polémica vida privada. Pero detrás de estas archiconocidas etiquetas, se esconde una panoplia de creaciones visionarias que cambiaron la manera de vestir de la mujer, según una inédita retrospectiva en París.

Inédita muestra

Desde esta semana el Palacio Galliera albergará la muestra Gabrielle Chanel, manifiesto de moda.

Aunque existen más de 100 biografías de la diseñadora más influyente del siglo XX, estas disertan en general sobre los hombres con los que compartió su vida, las sospechas de una colaboración con los nazis o su triste infancia, en la que fue abandonada por su padre. Mostrar solo su trabajo en la primera retrospectiva en París fue “una decisión radical”, afirma Miren Arzalluz, directora del Palacio.

En total, el museo expone unas 170 prendas y 140 complementos creados por Gabrielle Chanel (1883-1971), muchos en su “bastión” de la calle Cambon de París, con su legendaria escalera decorada de espejos. Pero la mayoría de diseños podrían también lucir en el escaparate de una tienda de alta costura de hoy en día, lo que ilustra cómo los principios que trasladó a la moda -libertad, elegancia, naturalidad-, siguen guiando a las mujeres a la hora de vestirse.

La moda de Chanel. ”La libertad de movimientos, la comodidad, todas estas nociones no formaban parte de la alta costura antes de Chanel”, explica Arzalluz.

Quizás una de las claves para entender esta revolución reside en que Gabrielle Chanel era su propia clienta: llevaba sus creaciones y por tanto intuía lo que le podía convenir.

Desde la camiseta marinera creada en los años 1910 hasta los trajes de tweed que siguen imperando en los desfiles de la firma, las creaciones de la diseñadora francesa son una oda a la simplicidad, a la prenda que se desprende de lo superfluo y se adapta al cuerpo sin encorsetarlo.

“Los hombres diseñadores tienen en general una imagen idealizada” del cuerpo de la mujer, ella en cambio “sentía” la prenda en su propia piel, afirma Véronique Belloir, comisaria de la muestra junto a Arzalluz.

Con Chanel, la mujer puede llevar un lujoso vestido de noche sin renunciar a la fluidez, la ligereza, las formas simples. Lo único que necesita es “confianza, carácter”, según la propia diseñadora, que trabajaba con modelos de hasta la talla 42.

Las diferentes salas de la muestra revelan cómo el negro y el color marfil predominaron durante su carrera. Con el primero, asentó su visión minimalista de la moda, ensalzando la pureza de las líneas y el tejido.

“Lo que hace el vestido es el tejido, no los adornos”, afirmaba Chanel, pionera en el empleo de algunos materiales como el lurex, una ligera fibra metálica que no se arruga.

Se inspiró igualmente en el vestuario masculino, importando el dandismo como un nuevo código de la modernidad femenina, y se atrevió con abrigos de plumas para suplantar las pieles, así como con la combinación de la alta joyería con la bisutería. AFP


Exposición. Gabrielle Chanel, manifiesto de moda alberga diferentes facetas de la diseñadora, en el museo Palacio Galliera.

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