12 abr. 2026

Clasificó con una pobre demostración

Cerro Porteño clasificó a la segunda fase de la Copa Sudamericana, pese a perder 1 a 0 ante Rentistas. La diferencia de dos goles que consiguió en el partido de ida en Montevideo alcanzó para lograr el objetivo, pero dejó mucha preocupación de cara al futuro.

Mucho choque.  Fidencio Oviedo luchó bastante en el mediocampo anoche, pero estuvo muy lejos del nivel acostumbrado con la camiseta de Cerro.

Mucho choque. Fidencio Oviedo luchó bastante en el mediocampo anoche, pero estuvo muy lejos del nivel acostumbrado con la camiseta de Cerro.

El Ciclón sigue sumergido en una profunda crisis futbolística y eso se reflejó anoche en la Olla azulgrana, donde nuevamente aparecieron los cánticos de reprobación en contra del plantel.

La herida que dejó la humillante derrota 4-1 que sufrió ante Guaraní en su propio estadio no cicatrizó con la salida de Francisco Arce y el divorcio de la hinchada con sus jugadores fue elocuente en el General Pablo Rojas.

Los jugadores evidenciaron nerviosismo y ansiedad desde el inicio del juego y eso aumentó con el tempranero gol de Gustavo Alles (11’).

Los azulgranas permitieron que el modesto equipo uruguayo se ilusione con la posibilidad de ir al menos a la definición desde el punto penal. Los visitantes, luego del gol de Alles, tuvieron una situación en la que Danilo Ortiz cometió una falta penal en contra del goleador charrúa y Néstor Pitana se desentendió y no pitó.

El Ciclón sigue soportando el peso de su realidad. La pérdida de identidad futbolística se suma a la obligación de ganar el torneo Clausura o la Copa Sudamericana, si pretende inscribirse en la edición 2015 de la Libertadores.

UN POCO DE TENENCIA. En la complementaria ingresó Julio dos Santos por Almirón y le dio algo más de tenencia de balón y claridad en la creación de jugadas ofensivas, aunque estas fueron muy escasas.

Cerro terminó cuidando la diferencia y pidiendo hora sobre el final. Rentistas no se animó a dar el golpe de gracia o simplemente no tuvo la capacidad, ni los argumentos suficientes de marcar historia en su primer año copero.