Por Carlos Oviedo | Carapeguá
Luego de una reunión que nuevamente protagonizaron los lugareños con el intendente municipal Isabelino Silva, éste convocó a la asesora medioambiental y resolvió el cierre por tiempo indefinido, hasta que los propietarios presenten las documentaciones exigidas por las leyes ambientales y principalmente la autorización de la Secretaría del Ambiente (Seam) para seguir operando, según informó el propio ejecutivo comunal.
Agregó ya habían emplazado los los industriales quince días atrás a presentar las documentaciones, pero los mismos ni se acercaron hablar con las autoridades municipales, mientras, siguen las protestas ciudadanas ante el olor putrefacto que ya caracteriza a la ciudad y conocida por propios y extraños.
Silva afirmó que a pesar del impacto social que implica, teniendo en cuenta que las curtiembres constituyen fuente de trabajo para muchas personas, cabezas de familia, se vio obligado a tomar la determinación porque la situación se volvió insostenible.
Por los continuos depósitos de desechos industriales tóxicos al arroyo Capilla, cuya fauna ictícola ha desaparecido, también el cauce del arroyo Caañabé, presenta un color negro y emana un olor nauseabundo.
Según los pobladores sería producto del derrame de desechos industriales a su curso. Varias personas, en su mayoría niños, se bañan cada fin de semana en el arroyo, pese al alto grado de contaminación que presenta.
Los pescadores también presagian que se avecina nuevamente una gran mortandad de peces en la zona. Recordaron que en agosto de 2012 el arroyo presentaba similares características antes de que produjera el fenómeno.
Con cada amenaza de lluvia, los industriales acostumbran liberar los desechos de sus fábricas al cauce del arroyo en espera que con la lluvia sean arrastrados, pero a veces no se producen las precipitaciones y la polución ambiental se eleva, con la consecuente invasión del fétido olor que produce que llega hasta los barrios más lejanos con el viento, incluso hasta las compañías.
ANTECEDENTES
En setiembre del 2012 la Municipalidad local declaró emergencia ambiental por la mortandad de peces, y la Secretaría del Ambiente (Seam) intervino un total de 26 curtiembres, cinco frigoríficos y cinco mataderos. De los establecimientos verificados, solo una curtiembre y un frigorífico tenían licencia ambiental, mientras los demás estaban transgrediendo las leyes ambientales, sanitarias y laborales.
Funcionarios de la Seam visitaron los establecimientos pero no adoptaron ninguna decisión. Por su parte, varios industriales denunciaron el pedido de coima por parte de los mismos y posteriormente en forma constante, fueron extorsionados para girar dinero a sus números de teléfonos, sumas que oscilaban entre 2 a 5 millones de guaraníes cada uno mensualmente y de esa manera evitar las intervenciones. Dichas denuncias fueron publicadas por la prensa pero nadie tomó cartas en el asunto. Los pobladores señalaron que esperan que la Seam nuevamente realice una verificación del arroyo.
PELIGRO PARA EL LAGO YPOÁ
El lago Ypoá junto con sus humedales fue declarado Parque Nacional por Decreto N° 13681 del 29 de mayo de 1992. Además, fue denominado como Sitio RAMSAR (Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas) para la protección por Ley de la Nación, en 1994 y ratificada en el año 1995.
El área de 100.000 hectáreas es considerada como el pulmón de América y única reserva hasta el momento no contaminado. El espejo de agua está rodeado por grandes extensiones de pirizales que al parecer es lo que por ahora ataja que la contaminación llegue a la gran masa de agua dulce que se encuentra entre los departamentos de Paraguarí, Central, Misiones y Ñeembucú.
Sin embargo, de seguir el flujo de desechos al cauce de su afluente, tarde o temprano puede correr la misma suerte como el Lago Ypacaraí.