“Entre hoy y mañana espero vender por lo menos 1.000 chipas”, comenta Carmen Galeano, una chipera de 58 años que vende el producto sobre la calle Palma desde el año 1979. Ubicada frente al local comercial La Riojana, Carmen cuenta que heredó la venta del manjar paraguayo de su madre, quien ya se dedicaba a venderlo en el microcentro asunceno.
“Seguiré hasta que Dios diga basta. Mi vida es mi trabajo”, afirma, mientras ofrece esta comida a los conductores que transitan por el lugar.
LA FÁBRICA. Una de las fábricas de hacer chipa más antiguas de Asunción es Hijas de Feliciana Fariña, instalada en el Mercado 4 desde el año 1952.
Las hermanas Fariña son las que manejan el negocio familiar, luego de que Feliciana Fariña les traspasara la empresa en 1968. “Aquí hacemos esto de manera tradicional, nada de agregarle cuatro quesos o jamón”, dice entre risas Andresa, una de las propietarias.
Las argollas, chatitas o palomas son las formas más típicas de este manjar nacional, explica Fariña, indicando que la de carne (so’o), la de maní (manduvi) o avati (de maíz) también son de antaño como las famosas chipitas.
INNOVACIÓN. Como toda comida que varía con el tiempo, las fábricas más modernas le fueron agregando jamón, queso muzzarella, pollo y otros ingredientes todavía más exóticos. Mientras muchas personas no comparten la idea, otras afirman que las alteraciones en la receta son comunes en todas las comidas, y que esto ayuda a crear una identidad y genera más fuentes de trabajo, sobre todo para la gente joven.
Para los historiadores, los cambios se iniciaron cuando en los noventa se publicaban masivamente libros de receta de chipas y los empresarios aumentaron su creatividad.
semana santa
La preparación de este típico manjar sigue congregando a las familias paraguayas cada Miércoles Santo. Es uno de los bocados más demandados en estos días y las empresas le van sumando más creatividad.
EL ALIMENTO QUE SE CONSERVA MÁS TIEMPO
La historiadora Margarita Miró cuenta que la chipa que se come en nuestros días, surgió de la receta de misioneros de la Colonia -probablemente franciscanos- y los indígenas guaraníes, que tuvieron su apogeo entre finales de 1600 y principios de 1700. Igualmente, expresó que la costumbre de prepararla masivamente los Miércoles Santos se dio porque es el alimento que se conserva por más tiempo. “Anteriormente, en Semana Santa la cocina ya se apagaba los jueves, por lo que ya no se cocinaba ninguna comida hasta el Domingo de Pascuas”, dice la historiadora. Agrega que la chipa y los alimentos sin carne eran el plato de las personas que hacían ayunos los Viernes y Sábados Santos. La chipa debía durar hasta el Domingo de Pascua.