Palmeiras tuvo sus mejores momentos en el primer tiempo, pero no abrió el marcador. Lo hizo el Chelsea a los 58 minutos en una de las escasas pelotas que Romelu Lukaku encontró en un área generalmente bien protegida por el paraguayo Gustavo Gómez y los suyos.
El equipo brasileño no se amilanó y por medio de un penal bien ejecutado por Rafael Veiga igualó el juego nueve minutos después. Todo siguió siendo parejo hasta el minuto 117 del suplementario, cuando también desde los doce pasos Kai Havertz le dio el trofeo a Chelsea.
Venció a Palmeiras por 2 a 1 en el alargue y ganó el Mundial de Clubes.