La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) realizó este martes una actualización de sus proyecciones para la región, manteniendo en el 2,4% su previsión de crecimiento del producto interno bruto (PIB) regional para este 2025, igual a lo que ya había proyectado en octubre pasado, pero ligeramente superior al 2,3% observado el año pasado.
Para el 2026, el organismo proyectó, al igual que agosto pasado, una expansión del PIB de América Latina y el Caribe del 2,3%, manteniéndose el año que viene una “dinámica de bajo crecimiento” en un contexto internacional que “aún resulta incierto”, según recoge la agencia EFE.
Con estos indicadores “se completaría una secuencia de cuatro años con tasas cercanas al 2,3%, lo que confirma el hecho de que la región continúa en una trampa de baja capacidad para crecer”, dijo la Cepal en el informe “Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025", presentado este martes en su sede en Santiago de Chile.
Mientras tanto, para algunos países, como el Paraguay, proyecta un mayor crecimiento frente a su última previsión, llegando a un 5,5%, lo que significa 1 punto porcentual por encima del 4,5% previsto en octubre pasado, liderando así el crecimiento regional, sumado a Venezuela (6,5%), Argentina (4,3%) y Costa Rica (4%).
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Les siguen Guatemala (3,9%), Honduras (3,8 %), Panamá (3,8%), El Salvador (3,5%), Nicaragua (3,5%), Perú (3,2%) y Ecuador (3,2%) en el medio de la tabla, mientras que quedaron rezagados, pero aún con cifras positivas, República Dominicana (2,9%), Colombia (2,6%), Chile (2,5%), Brasil (2,5%) y Uruguay (2,2%).
En promedio, las islas del Caribe proyectan un crecimiento del 1,9% para 2025 sin Guyana, que en medio de su expansión petrolera marca un 152%, muy por encima del 43,6% de 2024. Las economías de Cuba (-1,5%) y Haití (-2,3%) son las únicas que decrecerán en 2025, según la Cepal.
Con respecto a la proyección de Latinoamérica, como resultado de la “trampa” del bajo crecimiento, “el PIB per cápita de hoy día en la región es ligeramente mayor que el de hace 10 años, la pobreza detuvo su ritmo de reducción, hay una baja tasa de creación de empleos y se detuvo también la tendencia a la reducción de la informalidad”, dijo a EFE el secretario ejecutivo de la Cepal, Manuel Salazar-Xirinachs.
“Son necesarias políticas de desarrollo productivo de mayor ambición, más hoy bajo las nuevas condiciones de rivalidad geoeconómica, combinadas con políticas macroeconómicas que movilicen más recursos para el crecimiento, la innovación, la diversificación económica, la transformación productiva y la creación de empleos de calidad”, subrayó el alto funcionario.
Latinoamérica, la región más desigual del mundo, creció un 6,9% en 2021, como rebote tras el desplome de la pandemia, pero en 2022 se desaceleró hasta el 3,7% y en 2023 cerró con un crecimiento del 2,3%, la misma cifra que en 2024 y análoga a la que la Cepal proyecta para el 2026.