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Centro de Adicciones: Niños y jóvenes retomarán estudios

 

Nunca es tarde para aprender. Niños y adolescentes que siguen su tratamiento ambulatorio y como internados en el Centro Nacional de Prevención y Tratamiento de Adicciones tienen la opción de no perderle el hilo a su educación con el Aula Hospitalaria.

El espacio fue habilitado el jueves pasado y cuenta con alumnos de 12 a 17 años. “Estamos trabajando bien, se nota que quieren seguir estudiando”, revela la educadora hospitalaria María Rosalba Fernández, quien está a cargo del grupo de alumnos.

Los niveles académicos de los alumnos del aula hospitalaria son variados. Algunos llegaron hasta el cuarto grado, otros al sexto. Incluso hay quien no cursó un solo grado de la primaria.

“Tengo un alumno que tiene 16 años y me contó que solo hizo el Jardín de Infantes. Me dijo que quería aprender a leer y escribir. Hay otros que me piden una constancia para sus colegios y que diga que ellos siguen estudiando”.

Por el momento, Fernández es la única docente a cargo del aula. Aguarda que puedan ser designadas más personas.

CRONOGRAMA. Las clases se distribuyen en dos turnos. Durante la mañana, de 9.00 a 12.00, la docente prepara su clase y recibe a los niños y jóvenes con tratamiento ambulatorio. De tarde, de 14.00 a 16.00, el trabajo se centra en los internados.

Los alumnos son instruídos en lectura, escritura, guaraní y también en matemáticas. Para llevar adelante este proyecto, se realizó una gestión que duró cuatro años, reveló la doctora Carmen Sánchez, coordinadora de la Unidad de Desintoxicación Programada Infanto Juvenil 2.

En IPS y ahora en el Centro de Adicciones, Fernández ha sido la pionera al iniciar el aula hospitalaria, según cuenta. En su labor actual, resalta que hubo acercamiento de los familiares, lo que puede servir de nexo con la institución donde los niños y jóvenes seguían sus estudios.

La iniciativa es llevada en conjunto por el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Educación y Ciencias.

Resaltó además que no solo la parte académica, sino también la emocional y espiritual resulta de gran ayuda para esta labor. “Es un desafío muy grande que asumo y lo valoro bastante”.

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