“Quiero hacer dos llamamientos desde este lugar. El primero es para la reconstrucción de Gaza y para la humanización de las condiciones de vida de sus habitantes”, dijo Twal. En presencia del presidente palestino, Mahmud Abás, y los cónsules generales de las potencias protectoras de Tierra Santa, entre ellas España, Twal subrayó que “además de la humildad, el Niño de Belén nos recuerda el valor de la vida humana, creada a imagen y semejanza de Dios”.
“Es verdaderamente doloroso saber que millones de niños sufren en el mundo, especialmente en Siria, Irak, el sur de Sudán, África Central, Nigeria y Afganistán, y no nos olvidemos de los niños de Gaza”, insistió.
A decir del religioso “están sufriendo por razones absurdas” y en una reflexión sobre la situación en Tierra Santa, “en la que hoy descansa la mirada del mundo”, dijo que “el Señor ha reunido aquí a los fieles de las tres religiones y los exhorta a que vivan en armonía”.
“No se puede negar una memoria bíblica (...) Todos los fieles, judíos, musulmanes y cristianos, deben vivir juntos como iguales y con respeto mutuo”, manifestó al recordar el conflicto armado que hace cuatro meses dejó unos 2.200 muertos en Gaza y 70 en Israel.
“Esta guerra ha profundizado el odio y la desconfianza entre los dos pueblos y los ha llevado a un círculo vicioso de violencia y represalias. Esta violencia se ha extendido recientemente a los lugares de culto”, matizó.
En la franja, la pequeña comunidad católica celebró la Navidad en medio del recuerdo de esa guerra y de sus consecuencias, una circunstancia que impedía el ambiente de fiesta en “completa felicidad”, a decir de la familia Ayyad. una de las miles que perdió su hogar durante la ofensiva israelí. efe