Editorial

CDE, ante la ocasión histórica de elegir un mejor gobierno local

Este domingo se llevarán a cabo las elecciones municipales en Ciudad del Este para completar el periodo que correspondía a la intendenta Sandra McLeod de Zacarías, destituida del cargo por la Cámara de Diputados, ante graves acusaciones de corrupción. Será la primera vez en casi dos décadas que se realizan elecciones sin la participación del llamado Clan Zacarías, grupo que se mantuvo en el poder regional desde los años 90 y llegó a construir un verdadero feudo político, manejando irregularmente a las principales instituciones e impidiendo el pleno ejercicio de la democracia. La ciudadanía esteña tiene la oportunidad histórica de ejercer un mejor gobierno local, pero el proceso no se agotará con el acto comicial. La nueva Ciudad del Este deberá ser construida día a día, con una participación ciudadana activa y vigilante.

Los pobladores de Ciudad del Este, capital del Departamento del Alto Paraná, han debido esperar casi dos décadas para poder vivir unas elecciones municipales como las que se celebrarán en forma extraordinaria este domingo 5, sin la participación de candidatos del llamado Clan Zacarías, un grupo que desde los años 90 ha ido copando irregularmente los espacios de poder regional, conformando un verdadero feudo político, manejando irregularmente a las principales instituciones e impidiendo el pleno ejercicio de la democracia.

La anteriormente llamada Ciudad Puerto Presidente Stroessner, fundada como un punto geográfico estratégico por el régimen dictatorial en los años 50, desde sus inicios estuvo manejada por cúpulas políticas ligadas a la corrupción, que la convirtieron en una zona privilegiada para negocios ilícitos a gran escala, al margen de su dinámica laboral y comercial fronteriza. Cuando en 1993 el abogado Javier Zacarías Irún inició su carrera política al ser elegido diputado por Alto Paraná, se hizo cargo de las estructuras que antes manejaban antiguos caudillos ligados al stronismo, como el ex gobernador Carlos Barreto Sarubbi.

Desde entonces, Javier Zacarías fue extendiendo una red de poder que lo instaló en la intendencia municipal en 2001, logrando su reelección; luego le cedió el cargo a su esposa Sandra McLeod, mientras ubicaba en la Gobernación de Alto Paraná a otras figuras de su entorno, incluyendo a su hermano Justo Zacarías Irún.

Poco a poco se fue convirtiendo en el principal referente que manejaba bajo sus intereses a estructuras de la Policía, la Fiscalía, el Poder Judicial, entre otras instituciones estatales, incluyendo a organizaciones y espacios de la sociedad civil, como organizaciones de trabajadores y medios de prensa, que le permitían hasta hace poco ser imbatible en las elecciones.

Denuncias e investigaciones periodísticas, sumadas a movilizaciones ciudadanas que fueron creciendo en intensidad, permitieron que al fin se abran investigaciones y procesos fiscales y judiciales sobre la Comuna de Ciudad del Este, que halló su punto decisivo en una intervención de la administración municipal. Los resultados del dificultoso pero contundente trabajo realizado por la interventora Carolina Llanes permitieron confirmar las irregularidades denunciadas y finalmente la Cámara de Diputados dispuso la destitución de la intendenta Sandra McLeod, quien –junto a su esposo Javier y a otras personas– enfrenta procesos judiciales por enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, lesión de confianza y otros delitos.

En este panorama, las elecciones de este domingo tendrán como protagonista principal a una ciudadanía esteña más despierta y movilizada, con una conciencia política que ha avanzado significativamente y que ahora tiene la oportunidad histórica de ejercer un mejor gobierno local, pero el proceso no se agotará con el acto comicial. La nueva Ciudad del Este deberá ser construida día a día, con una participación ciudadana activa y vigilante.

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