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Nimia Portillo, Sara Gaona, Cynthia Oviedo y Stella Lugo son cuatro mujeres que llevan adelante el emprendimiento de joyas hechas con material reciclado, cuya marca lleva el nombre de Cateura. Las artesanas viven en los barrios aledaños al vertedero donde el reciclaje es una de las principales actividades de los pobladores. Ellas quedaron de un grupo inicial de sesenta mujeres que asistieron a capacitaciones en el Centro de Apoyo Familiar de la Asociación Mil Solidarios, creada hace 26 años por el recordado pa’i Oliva.
Según comenta Sara Gaona, una de las artesanas de Cateura, todo se inició en épocas de la pandemia después de varias capacitaciones cuando hubo un llamado para la creación de una microempresa: “Yo fui en el segundo llamado con un grupo de 30 mujeres y allí recibimos capacitación con el diseñador yaguaronino de tocados de novia, Abel Morel”, relata Sara. Añade que gracias a esa experiencia comenzaron a ver a los residuos de una manera diferente y que incluso para el mismo diseñador era algo novedoso.
El proyecto de elaboración de las joyas surgió a partir de la visita de estudiantes de la carrera de Marketing de una universidad de Barcelona, quienes se percataron de la necesidad de las mujeres del Bañado Sur de encontrar otra forma de trabajar con lo que más abundaba en la zona, la basura. Así, los universitarios elaboraron un plan de trabajo y presentaron la idea a la organización Mujeres en Zona de Conflicto en conjunto con la Asociación Mil Solidarios. Luego, vino el anhelado apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional con las capacitaciones y un taller equipado para la creación de los accesorios. Hoy día, las artesanas reciben también el apoyo del Ministerio de Defensa Pública.
Una puerta al progreso
Crear accesorios a partir de materiales reciclados como cables de cobre, tapas de gaseosa fundidas, chapas de aluminio de reflectores se convirtió en una oportunidad de sustento para estas cuatro mujeres que hoy están capacitando a diez mujeres más pues “los pedidos van aumentando y necesitamos más gente para elaborar las joyas”, según comenta la señora Sara.
Cada pieza es única, elaborada por una de las cuatro artesanas qué trabajan desde sus casas y desde el taller, donde acuden dos veces por semana para dar la terminación final al producto. “En nuestras casas realizamos el proceso de pelar los cables, lavar y desinfectar los materiales que vamos a usar”, explica una de las artesanas. Agrega que hoy día compran estos materiales de los vecinos que trabajan con carritos o en el vertedero mismo, y que anteriormente ellas eran las encargadas de conseguir.
Cateura para el mundo
Las creaciones de las cuatro pobladoras del Bañado Sur no solo van ganando fama en el país, sino también en el exterior. Sara comenta que ya participaron de varias ferias en el extranjero, como en Brasil, España, Perú y una de ellas irá próximamente a Francia.
Los interesados en adquirir las joyas pueden comunicarse a la tienda Eco Bazar Solidario al (0981) 877-315, donde encontrarán además otros productos.