Ya yendo a la parte de atrás de la casa, que fue habitada por el dos veces presidente de la República, Manuel Gondra, puede notarse que el tiempo ha pasado su factura a la construcción: cada vez es menos lo que queda en pie de la construcción.
La edificación, que fue construida en el siglo XVIII, está ubicada sobre la calle que lleva el apellido del ex mandatario en el barrio Ricardo Brugada.
Luis Guanes Gondra, nieto menor del ex presidente, no pierde la esperanza de que desde el Estado puedan llevar adelante la restauración de la casona; sobre todo lo que puede representar para el barrio.
De hecho, deja en claro la intención de la familia Gondra Alfaro de donar la propiedad de 2.000 metros cuadrados para el uso de la comunidad.
“Darle un uso social desde un centro cultural, bibliotecas, etc. Si es posible, recuperado, que también le sea útil a la ciudad, a la historia, a la educación y a la comunidad chacariteña. Se les conoce como chacariteños, gente muy leal, muy trabajadora, y nuestra familia está muy identificada con ellos porque acá nacieron nuestros antecesores”, dice Luis.
A pesar de que algunos elementos fueron llevados de la puerta principal y también una placa, la casa no ha sido objeto de otros hurtos.
El nieto del ex presidente cree que esto sucede porque el mismo barrio ha valorado la importancia del sitio como patrimonio histórico.
INICIATIVA. Mientras sigue aguardándose que las autoridades pongan sus manos para detener el deterioro de la casa, otras personas ponen manos a la obra buscando su conservación.
Salvemos la Casona Gondra es una iniciativa que busca conservar este patrimonio de la ciudad. El proyecto es llevado adelante por la profesora de Historia del Colegio Dante Alighieri y asesora de la Academia de Historia Regina Elena de dicha institución, Patricia Pereira.
La docente enfatiza que la conservación es importante no solamente por el valor histórico como construcción, sino por lo que el ex presidente Gondra representó para el país como personalidad.
Pereira cuenta que llegó hasta la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) en el periodo anterior, planteando la situación de la edificación. Sin embargo, la respuesta fue prácticamente nula.
En el 2022, cuando se vino abajo el techo, desde la SNC habían prometido brindar asistencia a los propietarios.
ESCOLLOS. La docente cuenta que cuando solicitan al Estado salvar estos patrimonios, una de las respuestas es que son propiedades privadas. “Entonces al decirnos eso es como lavarse las manos, uno se siente atado de pies y manos”.
La casa, ubicada sobre la calle que fue bautizada con el apellido del ex presidente, no solo tiene como uno de sus problemas lo edilicio. También sobre ella pesa un embargo, el cual llegó el mismo año en que fue declarado patrimonio histórico.
El nieto del ex mandatario cuenta que la acción fue a causa de la mora en impuestos inmobiliarios.
La casa incluso fue a remate, pero debido a la deuda no encontró compradores, según revela.
La posibilidad de exoneración de dicho impuesto podría darse a través de la figura de patrimonio histórico.
Sin embargo, cuenta Guanes Gondra, dicho trámite debía realizarse cada año. “Es una burocracia tremenda que lleva como seis meses”, dice.
Por su parte, Pereira exhorta a que la iniciativa de conservación no solo tenga como finalidad la Casona Gondra. También las de otras personalidades que igualmente están en estado de abandono.
El añejo yvapovô del patio vio pasar a generaciones de esta familia por años. Será el imponente árbol el que verá en el futuro si hubo tiempo de salvar la casa o si terminará siendo otro ejemplo de un país sin memoria.