Explorar nuestro pasado histórico es una necesidad cíclica en nuestras sociedades, quizá porque buscamos respuesta a la duda o al desasosiego presentes. Cada cierto tiempo surgen las preguntas ante una demanda de la realidad actual, sobre todo en momentos de crisis, etapas de cambios o nuevos debates que derriban ciertos ídolos de sus pedestales e invitan a una relectura de los acontecimientos. Ésta ha sido una tarea de cro-nistas e historiadores tradicionalmente, pero desde la década del 60 en América Latina los narradores ingresaron con vigor a este campo con abundante producción de novela histórica, ensayo, biografías o relecturas y nuevas visiones. Lo que ha contribuido a enriquecer dicho ámbito, con una pluralidad de enfoques y con lenguajes variados, cada vez más cerca del nivel de conciencia y la sensibilidad del hombre corriente.
En Argentinos, el periodista y escritor Jorge Lanata ha dado una muestra reciente de la capacidad de releer críticamente la historia de los héroes de su país, pero también de la gente corriente que no aparece en los libros, pero que sin embargo hizo posible que se dieran hechos determinantes.
Carlos Fuentes no es historiador, como tampoco lo fue su compatriota Octavio Paz, pero quién duda de que las reflexiones de ambos han ayudado al conocimiento profundo y extendido del alma mexicana, de sus laberintos y encrucijadas.
Con esta nueva obra, Los cinco soles de México. Memoria de un milenio, Fuentes (1928) nos propone un recorrido de la historia mexicana, desde los aztecas hasta los sucesos de Chiapas. Un ejercicio de “meter los dedos en el pasado y pegar los trozos de algún rompecabezas abandonado”, como señala el autor. Esta aproximación resulta una experiencia profunda, estremecedora por momentos y tremendamente ilustrativa sobre esa historia que no nos cuentan los libros de texto.
El autor ha escogido, para abordar cada uno de los momentos esenciales, un capítulo que se refiere a una de sus obras que tienen relación con ese momento. Así, desde Los días enmascarados y Terra nostra, escribe en torno a ese tremendo encuentro de la civilización azteca y la española. Pasando por Todos los gatos son pardos, La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, refleja la lucha independentista con figuras como las del padre Quintana, la de Benito Juárez, el primer indígena presidente de un país latinoamericano, la Revolución Mexicana.
Sobrevuela también la historia de otros países y aborda figuras como la del Dr. Francia o la de Juan Manuel de Rosas con tono crítico, la paradoja del dictador “que para salvarnos de la anarquía creó otro caos, despótico, autoritario”.
Estructurado con maestría, su ritmo narrativo abarca lo paisajístico, lo íntimo, lo épico, lo amoroso. Y en cuanto al lenguaje, recoge la rica variedad del español mexicano.
El libro se abre con un magistral prefacio de Fuentes, en que analiza la evolución de nuestras naciones, lanzando verdades como la de que “la dinámica modernizante de las revoluciones de independencia, en cambio, y por desgracia, terminó por excluir el pasado indígena y el pasado negro, considerados bárbaros, así como el pasado español, considerado oscurantista”. Y también: “México y la América Latina crearon una fachada legal modernizadora, que ocultó un «arriére pays» pobre, retrasado, injusto. La libertad fue proclamada, la igualdad fue olvidada”.
El texto es un espejo para que se miren los mexicanos, pero también aquellos latinoamericanos que sentimos la necesidad de indagar el pasado para saber cuál es nuestro sitio en el mundo.
En resumen, un libro que nos retrata y nos desnuda.
Libro de ficción histórica o de análisis del pasado y del presente, este volumen del gran escritor mexicano constituye una obra sorprendente, que deslumbra por su prosa.
Libros
Antonio V. Pecci
Periodista
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