Esto durante la misa en la Catedral Metropolitana por el inicio del mes de La Biblia, de la Palabra de Dios, porque el día 30 de setiembre es el día de San Jerónimo, quien dedicó su vida al estudio y a la traducción de la Biblia al latín.
‘‘La palabra es luz que ilumina y disipa las tinieblas del mal y la corrupción’’, afirmó, advirtiendo que la corrupción es como una ‘‘vorágine’’ que devora la luz y transforma la existencia en cenizas. Comparó este mal con los agujeros negros, que absorben toda luz y representan un peligro para la integridad espiritual y moral.
El cardenal Martínez mencionó a los recientes casos de abusos y violaciones que sufrieron niños y mujeres, haciendo un llamado a toda la comunidad, no solo cristiana, sino nacional para prevenir y evitar que estos actos ‘‘luctuosos’’ se repitan contra la inocencia de los niños y las niñas. ‘‘Tantas vidas heridas y profundamente dañadas por la vorágine de pecados insaciables en sus apetitos de muerte. Reclama al cielo y nos desafía a todos nosotros’’.
Asimismo, dijo que la peor corrupción es maquillar el propio pecado con máscaras de religiosidad, señalando la hipocresía de quienes pretenden ocultar sus acciones bajo una fachada espiritual.
El cardenal también habló sobre la importancia del Día del Cuidado de la Casa Común, denunciando los grandes intereses económicos que continúan destruyendo la naturaleza y acelerando la agonía del planeta.
Recordó el mensaje del papa Francisco, quien advirtió que ‘‘la Tierra tiene fiebre’’ y necesita atención urgente.
Este mes dedicado a la Biblia y a la Palabra de Dios, según el arzobispo, debe servir para concienciar a todos sobre la necesidad de proteger la naturaleza y garantizar un futuro sostenible para las próximas generaciones.
Pidió a los fieles permitir que la palabra de Dios transforme sus vidas, abriendo horizontes de sentido y revelando caminos insospechados.