Economía

Campesinos reciben mínima paga por lo producido, afirman

 

El pequeño productor atraviesa serias dificultades relacionadas con la comercialización, a tal punto que recibe solamente entre el 10 y 20% del valor de mercado de sus productos agrícolas, según un análisis reciente.

Esta es una de las conclusiones a las que arribó el Centro de Estudios y Promoción de la Democracia, los Derechos Humanos y la Sostenibilidad Socioambiental (Heñói). Dicha organización realizó una serie de estudios en los que observa y describe las actividades en fincas de pequeños productores paraguayos. Luis Rojas Villagra, economista, lideró el proceso y explicó los resultados.

Rojas contó que el centro de estudios se dedicó a analizar cuatro fincas de pequeños productores de diferentes zonas del país para hacer estos trabajos, que están disponibles para la libre descarga en el sitio de la organización: www.henoi.org.py. Hicieron un inventario de lo que tenían las fincas, el tamaño, cómo funcionaban, etc. A partir de ello, se identificaron diferentes fortalezas y debilidades comunes.

“Hay una desvalorización del pequeño productor”, reflexionó Rojas. El problema es que no existe una política de apoyo al pequeño productor en su comercialización, entonces “ellos tienen que vérselas con los acopiadores y es ahí donde pierden”, señaló.

Así, los rubros a los que se dedican no les generan renta y, por lo tanto, no pueden cubrir otras necesidades, dijo Rojas. “No hay una política que les ayude a la venta de sus productos, además existe mucho contrabando, que son productos que ingresan sin un control de calidad”, resaltó.

Otro problema relacionado con la comercialización es el aislamiento de las fincas. Dos de las fincas analizadas están en asentamientos a los que se llega por un camino de tierra de diez kilómetros, en pésimo estado, comentó Rojas. Es decir, no pueden sacar sus productos de forma fluida.

Por otro lado, se simplifica la realidad del campesino diciendo que tiene que mecanizarse, como ocurre con el monocultivo, cuando que la diversidad de rubros es justamente una de sus fortalezas, explicó. “Son otros conocimientos y necesita otra tecnología”, señaló. A la tecnología tampoco se puede llegar sin la inversión necesaria. Aquí aparece otra dificultad para el pequeño productor: la falta de créditos adaptados a su realidad. “No cuentan con muchos créditos productivos, estas personas no tenían un préstamo para producir; ante la necesidad de crédito tuvieron que recurrir a una financiera, que no ofrece una tasa para producir”, explicó.

La mayoría de las fincas visitadas se dedican en mayor o menor medida a los siguientes rubros al mismo tiempo: cultivo de mandioca, maíz, poroto; huertas de lechuga, tomate, zapallo, cebollita y otras hortalizas; y la producción animal, como vacas, gallinas y chanchos.

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