Tras la titulación de las tierras de la colonia Marina Cué –actualmente denominada San Óscar Romero–, las familias de la zona ingresan a una etapa de mayor estabilidad, con acceso a programas productivos y de desarrollo, según informó el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert).
El caso, que durante años se mantuvo como uno de los más complejos del país, comienza a perfilarse como un precedente en materia de resolución pacífica de conflictos rurales.
Referentes de la comunidad como Darío Acosta, Martina Paredes y Rolando Antúnez integran junto al sacerdote Pascual Kinoti una comisión de mediación creada por el Indert, con el objetivo de canalizar los reclamos y evitar nuevos episodios de confrontación.
Desde la institución señalan que el modelo ya registra avances en otros puntos conflictivos, como la colonia Santa Teresa Manduarã, en Aba’i (Caazapá), donde se arrastran más de tres décadas de disputas por la tierra, y podría replicarse en zonas como Itakyry, en Alto Paraná.
“El mecanismo de mediación permite avanzar en soluciones concretas y encaminar a las comunidades hacia el desarrollo”, afirmó Ruiz Díaz, al destacar el caso Marina Cué como referencia para futuras intervenciones.
Por su parte, la Pastoral Social ratificó su acompañamiento al proceso, subrayando la importancia del diálogo como vía para abordar la problemática de la tierra en el país.