Sergio Cáceres Mercado
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La serie de Tinker Bell es posiblemente el último bastión de aquellos clásicos de Disney. Esta es, incluso, más inocente -semióticos tipo Mattelart abstenerse- pues ni siquiera aparece un malvado, lo que sí había en Pinocho, Blancanieves o Cenicienta. Lo más pecaminoso que tienen estas hadas voladoras es la cintura perfecta en un cuerpo esbelto, cosa que, por supuesto, los niñitos ni perciben.
En fin, en este mundo sin igual la única maldad que puede darse es la que surge de la curiosidad, rebeldía y capricho de la protagonista: Tinker Bell, la recordada Campanita, amiga y enamorada de Peter Pan. Una travesura de esta hada verde lleva a apeligrar el mundo colorido y alegre en que vive ella y sus congéneres. En el ínterin, no solo aparece un nuevo personaje, sino todo un nuevo mundo hasta ahora no mostrado en las anteriores historias.
Una historia simple, casi al estilo de telenovela mexicana -excepto que no hay archimalvada- con un desenlace previsto por todos, hace de esta película un entretenimiento exclusivo para los más chiquitos, que disfrutan del colorido y los gags que de vez en cuando se dan.
Técnicamente es una animación computarizada (la Disney ya renunció definitivamente a los dibujos hechos a mano), donde el fuerte es la impresionante paleta de colores. Aunque esta Tinker Bell es muy parecida a la original que vivía en Neverland con Peter Pan, está mucho más “tuneada” porque la digitalización permite un trabajo minucioso que antes solo era una idea en la mente del dibujante.
Esta es una película ideal para los niños que están terminando sus clases y esperan algún entretenimiento con qué empezar las vacaciones. Nada extraordinaria, lo que muestra que le están comiendo el coco al pobre Lasseter.
FICHA TÉCNICA
Tinker Bell: Secret of the wings
EE. UU., 2012
Calificación: * * 1/2 (regular a buena)
Dirección: Bradley Raymond
Género: Fantasía