Cuando ya se creía instalada cierta calma en el ámbito político, en el marco de la crisis desatada hace dos semanas, el país amaneció ayer con nuevas sorprendentes revelaciones. La divulgación en portada de los chats mantenidos entre el ex titular de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) Pedro Ferreira y el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, aportaron nuevos datos, demostrando una alta y directa responsabilidad del primer mandatario en la firma del acta secreta con el Brasil sobre la compra de energía de Itaipú, en términos que finalmente resultaron perjudiciales para los intereses del Paraguay.
Quienes creían que realmente el presidente Abdo Benítez fue engañado por sus colaboradores y no sabía lo que se estaba firmando, se encontraron con la sorpresa de que el ingeniero Ferreira le alertó en diversas oportunidades sobre el riesgo de lo que se establecía en el documento que representantes de la Cancillería llevaron para su firma con sus pares brasileños. Llama la atención que, a pesar de que Ferreira advirtió que es “claramente inconveniente” el acuerdo, el jefe de Estado igual presionó para que el titular de la ANDE lo apruebe y lo firme, admitiendo que también tenía una gran presión de parte del Gobierno del Brasil.
Resulta muy llamativa una de las indicaciones del presidente a Ferreira, ordenando que “hay que mantener en silencio y no polemizar” el documento firmado.
Las revelaciones, que ayer explotaron en el ámbito político, en momentos en que los dos principales sectores internos de la ANR, el movimiento Colorado Añetete (liderado por Abdo Benítez) y Honor Colorado (liderado por el ex presidente Horacio Cartes) seguían celebrando con algarabía y cierta soberbia el también sorprendente acuerdo al que habían llegado en la madrugada del lunes para impedir el juicio político que apenas horas antes amenazaba con la destitución del presidente y del vicepresidente, han vuelto a poner en entredicho la relativa paz hasta ahora obtenida.
El impacto de las nuevas revelaciones fue tan grande que el presidente Abdo Benítez tuvo que romper su obligado silencio ante los medios periodísticos y salir a dar extensas entrevistas con periódicos y emisoras radiales, buscando explicar su situación ante la ciudadanía, algo que se le viene demandando desde hace varias semanas.
Es un hecho positivo que el presidente finalmente se haya decidido a responder parte de las muchas preguntas que se le formulaban desde la opinión pública, pero también es necesario que rinda cuentas de su responsabilidad ante las instancias abiertas de investigación, tanto en la causa llevada adelante por el Ministerio Público como la que emprenderá una comisión bicameral en el Congreso.
Pero ante esta nueva revelación, que debilita aún más al Gobierno y aumenta la pérdida de credibilidad, la mejor manera de enfrentar la crisis implica que el presidente haga un urgente cambio de timón, se desprenda de todos los funcionarios y políticos ineptos o relacionados a la corrupción, y que los sustituya por gente honesta, capacitada y patriota, para dedicarse a gobernar en serio.
Basta de apelar a oscuras alianzas, que solo lo alejan aún más de la ciudadanía.