Galaverna resaltó el contexto mundial, regional y nacional de la época.
“En nuestro país la historia está escrita, salvo alguna excepción que desconozco, con camiseta puesta; es decir, más como vocero de una posición histórica, ideológica y política”, expresó.
Dijo que no pretende abordar la totalidad de lo escrito o dicho sobre el acontecimiento del 13 de enero de 1947, sino ofrecer una muestra de su interpretación de los hechos.
El ex senador sostuvo de manera enfática que el Partido Colorado no realizó ningún golpe y mucho menos militar en 1947. Según afirmó, el partido reaccionó y actuó en defensa propia.
“Se cometieron excesos durante la revolución, hubo muertes y derramamiento de sangre innecesario en varias ocasiones. Pero, con el corazón en la mano y la mente lo más clara posible, puedo asegurar que el Partido Colorado no tuvo la iniciativa del golpe”, aseguró.
Cuestionó además la caracterización histórica de los militares golpistas como institucionalistas. “Es terrible que nuestra comunidad nacional considere institucionalistas a militares que pretendían gobernar solos, excluyendo a los representantes de los partidos políticos y a todo otro tipo de organización comunitaria. Es una barbaridad, una distorsión terrible de la historia”, aseguró.
Explicó que el escenario internacional estaba marcado por el final de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, mientras que en el plano interno se desarrollaba la denominada Primavera Democrática, un acuerdo para gobernar de manera provisional entre militares, colorados y febreristas. El Partido Liberal, recordó, se encontraba proscripto.
Detalló que uno de los puntos de ejecución inmediata fue la conformación de un gabinete con paridad, aunque aclaró que el término “representación” no es el más adecuado, ya que se decidió gobernar de manera conjunta entre colorados, febreristas y militares.
Para Galaverna, el eje central del acuerdo era el compromiso del gabinete con la convocatoria a una convención nacional constituyente, con el objetivo de elaborar una nueva Constitución, dado que el país carecía de una Carta Magna legítima. “Se llamaba Constitución a la Carta Política iniciada por Franco y rematada por el Mariscal Estigarribia por sí y ante sí. Por eso era fundamental la convención nacional constituyente”, recordó. “El 13 de enero explota la conspiración, cuando los febreristas y los militares exigen que ningún partido político esté en la conducción del gobierno”, explicó.