Los que están siguiendo las pistas de este caso afirman que llegaron hasta el ahora detenido, de quien sospechan que brindó apoyo logístico a los sicarios que cometieron el hecho.
Según fuentes policiales, González Garay, abordo de su automóvil, fue quien por espacio de varios minutos siguió e informó de la ubicación de la víctima a los sicarios, lo que en el submundo delictivo es conocido como campana.
Nelson fue detenido en el interior de su vivienda, ubicada en el barrio Costa Alegre, de Coronel Oviedo.
En el patio de la vivienda también fue hallado el automóvil Toyota tipo Platz, color celeste, que según imágenes del circuito cerrado del sistema 911 estuvo rondando por la zona insistentemente unos 20 minutos antes del atentado y luego habría acompañado el escape de los autores materiales del hecho.
Es el primer detenido en este caso en una investigación que ya lleva varios días de trabajo por parte de los intervinientes.
DROGAS Y PRIVILEGIOS. Nelson es sobrino de Sixto González, un presidiario de la cárcel ovetense trasladado de Pedro Juan Caballero.
Sixto González tenia algunos privilegios como ser la explotación de cantina y la venta presumiblemente de estupefacientes en la penitenciaría.
De acuerdo con los datos que arrojaron las pesquisas, esta situación habría cambiado desde que Pedro Riquelme Maldonado asumió como jefe de seguridad de la cárcel a partir abril de este año.
El freno a los privilegios con que gozaba y también la imposibilidad de seguir realizando sus negocios habrían molestado a Sixto, por lo que planificó la muerte de Riquelme, señaló el comisario Justo Galeano, jefe de investigación de la policía departamental, uno de los encargados de la pesquisa por parte de la Policía.
Además de González, los intervinientes también tienen bajo la lupa a Waldemar Pereira Rivas, alias Cachorrão, considerado líder del Primer Comando Capital (PCC), con quien presuntamente también el guardia habría mantenido diferencias. Cachorrão fue trasladado a la Agrupación Especializada, en Asunción, tras el crimen.
Miembro de grupo de élite
Pedro Riquelme era un funcionario penitenciario de vasta experiencia, ya que llevaba 30 años de servicio en diferentes áreas.
Desde el Ministerio de Justicia informaron que el hombre pertenecía al Grupo de Reacción de Agentes Penitenciarios (GRAP), una suerte de escuadrón de élite formado para realizar requisas y otros procedimientos, con hombres especialmente seleccionados y así tratar de impedir la filtración de las operaciones. El guardia fue interceptado por dos hombres que estaban abordo de una motocicleta y que abrieron fuego contra él.