En la medida que el sol se ocultaba, la ciudad de Caacupé se llenaba. Miles de promeseros que salieron de distintos puntos del país se encontraban en la Capital Espiritual y al oscurecer las calles de la villa serrana estaban llenas de caminantes.
En horas de la noche, llegar al santuario se hacía más difícil, no solo por el cansancio que produjeron la largas horas de caminata, sino también por los cientos de vehículos y miles de personas que tenían un solo destino, llegar al centro de Caacupé, descansar y esperar el alba para escuchar la misa central en honor de la Virgen Azul.
Desde la noche de ayer el tránsito se volvió caótico a pesar de la gran cantidad de policías que intentaban poner orden en el km 54,5, punto de encuentro de los peregrinos que partieron desde Ciudad del Este, Caaguazú, Oviedo, Campo Nuevo. Con el fin de dar espacio a los peregrinos para que puedan llegar a agradecer a la Virgen, la Policía Nacional prohibió la entrada de vehículos en 10 km a la redonda del santuario.
No solamente las calles cercanas al santuario estaban repletas de devotos y colectivos, también las ubicadas en la entrada de la ciudad, en las zonas barriales. En los desvíos se observó embotellamiento, a pesar de que la policía trataba de evitarlo.
De acuerdo a los organizadores, se estima que entre el 7 y el 8 llegarían a Caacupé más de tres millones de personas. Resaltaron que el quinto día, el viernes 5, más de 400 mil personas llegaron y superó cifras del año pasado.
una sola meta. Diferentes medios usaron los peregrinos para llegar a la villa serrana. Carretas, a pie y en bici. Este año la moda biker llegó a Caacupé con más adeptos que años anteriores. Un grupo de once ex compañeros de facultad se montaron en bicicletas para agradecer a la Virgen por haberse graduado de contadores públicos.
Con su remera especialmente confeccionada para la visita a Caacupé y sus dos piernas desgarradas, Heriberto González, de Cruce Liberación, relata emocionado que fue una experiencia inolvidable y de fe. “Parecía que ya no dábamos más, pero con la bendición de la Virgen pudimos llegar”, expresó. Contó que vendieron hamburguesas y sopas para pagar sus gastos.
Llegaron ciclistas de Pedro Juan Caballero, Concepción y San Pedro. De O’leary, Alto Paraná llegaron 35 ciclistas.