A los ordenadores de gastos en la Administración Pública se les confían las instituciones del Estado para usar el dinero de los ciudadanos con responsabilidad. Por ello, las contrataciones de personal tienen que responder a verdaderas necesidades, no al clientelismo político, el parentesco o la amistad. Para desgracia del país, muchos de aquellos que están autorizados a disponer del Presupuesto de Gastos han traicionado la confianza depositada en ellos. Tal es el caso de Alberto Ramírez Zambonini, ministro del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), que abusa de su poder y se burla de la ciudadanía que le paga su salario, al contratar a planilleras vinculadas a su amigo Manuel Radice.
Noviembre 6, 2015 10:00 p. m.