Una lección, la última que puede legarnos, ha dejado el hoy ex rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Froilán Peralta: juegan con fuego todos aquellos que desafían a un pueblo indignado, hastiado, asqueado por la corrupción; que observa cómo sus dirigentes gozan impúdicamente de su dinero, mientras él trabaja sacrificadamente cada día para llevar a los suyos el pan a la mesa. La única pregunta que ahora cabe hacerse es: ¿cómo fue posible que se haya tardado tanto tiempo en desmontar la oprobiosa maquinaria de venalidad y despojo de los recursos de una población empobrecida que se había empotrado en la universidad? Mucho falta aún avanzar para acabar con el extendido reino de la impunidad en el Paraguay.
Septiembre 25, 2015 10:00 p. m.