A través de un comunicado en su página oficial, los Bomberos de Asunción explicaron los motivos que los llevan a estar de acuerdo con la modificación de los artículos 52 (numeral 2) y 66 (inciso W) de la Ley de Seguridad Vial.
El estudio de la misma fue elevado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) al presidente de la República para la firma del decreto reglamentario y puesta en vigencia.
Como primer punto, los rescatistas mencionan la deformación programada con la que cuentan algunos vehículos. “Buscan que se rompan y doblen las estructuras para absorber la energía de impacto en un choque. Este sistema se llama Seguridad Pasiva Estática Vehicular”, explicó.
Sin embargo, agregaron que si tuviera paragolpe extra, la energía se transmitiría al lugar de menor resistencia y, por ende, la deformación programada no funcionaría como tal. Esto, en caso de que se produzca un accidente de tránsito.
Lo mismo ocurriría en caso de que el conductor del vehículo con este sistema arrolle a una persona o a un animal, y resaltan que las lesiones podrían ser más graves que si no tuvieran el paragolpe.
“Si tuviera el paragolpe extra, la probabilidad de supervivencia es casi nula. El vehículo no tendría daño material, pero el animal o persona arrollada probablemente estaría muerta”.
Otro punto destacado por los bomberos es que el sistema de paragolpes extra puede causar un error en el funcionamiento del airbag con el que cuentan la mayoría de los rodados, ya que este funciona con sensores de impacto.
“Los sensores de impacto podrían no activar el sistema que hace que la bolsa funcione, y el riesgo de lesiones de los ocupantes aumenta”.
El mismo impacto causaría este accesorio en caso de un choque contra otro vehículo. Estos no compartirían la energía cinética y el impacto sería peor para el vehículo que no cuenta con paragolpe extra.
Conductores y representantes del gremio de metalúrgicos y equipamiento para vehículos se manifestaron la semana pasada contra la modificación de la ley y adelantaron que continuarán con las medidas de protesta.
Federico Centurión, uno de los organizadores de la marcha, expresó su desacuerdo y señaló que afectaría a quienes trabajan en la zona rural. Dejaría unas 3.500 personas sin trabajo.
Acotó que contar con estos elementos es indispensable y que los paragolpes son necesarios a la hora de rescatar a otros vehículos que quedan varados por el pésimo estado de los caminos vecinales en el interior del país.