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Bolsonaro veta uso obligatorio de mascarillas en espacios públicos

El presidente brasileño vetó el uso obligatorio de tapabocas en comercios, templos y escuelas, pese a los más de 1,5 millones de contagios y más de 63.000 muertes por el Covid-19.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro sancionó ayer una ley sobre el uso obligatorio de mascarillas contra el Covid-19, pero vetó algunos puntos en los que se exigía llevarlas en comercios, templos religiosos y escuelas, entre otros locales donde pueda haber reunión de personas.

El mandatario, que niega la gravedad de la pandemia y censura las medidas de aislamiento social, argumentó que en esos casos la medida “incurre en una posible violación de domicilio” contraria a la Constitución, según el texto publicado en el Diario Oficial.

También vetó otras cláusulas que obligaban a los poderes públicos a distribuir máscaras a la población económicamente más vulnerable y a las empresas a suministrar dicho material a sus trabajadores de forma gratuita.

La ley aprobada por el Parlamento aún obligaba a la población en la emergencia sanitaria por el coronavirus a mantener “boca y nariz cubiertos por máscaras de protección individual” en espacios y vías públicas, así como en el transporte público.

Los vetos de Bolsonaro, que aún tendrán que ser analizados por el Congreso, no anulan, sin embargo, las legislaciones aprobadas en algunos estados y municipios en los que ya es obligatorio el uso de mascarillas en espacios públicos, bajo pena de multa en algunos casos, como Brasilia y São Paulo.

PANORAMA. Brasil es el epicentro latinoamericano de la pandemia y el segundo país del mundo con más contagios, que alcanzan los 1.539.081 de infectados, y más de 63.000 muertes causadas por el patógeno, según el último balance del Ministerio de Salud.

En la última jornada se registraron 1.290 víctimas y 42.223 nuevos infectados por Covid-19. De los más de 1,5 millones de casos confirmados, 607.535 pacientes están bajo acompañamiento y otros 868.372 ya se recuperaron.

Sao Paulo, la región más industrializada y poblada de Brasil, con unos 46 millones de habitantes, sigue como el epicentro con más de 15.000 muertes y 300.000 infectados. Le siguen Río de Janeiro, con 10.500 víctimas y más de 110.000 confirmados, y Ceará, que con más de 6.300 muertos y 118.000 personas contagiadas, es el estado más afectado del nordeste de Brasil, una de las regiones más empobrecidas del país.

Bolsonaro, uno de los pocos líderes mundiales escépticos en relación a la gravedad del Covid-19, que califica de “gripecita”, criticó en su habitual transmisión vías redes sociales el proyecto porque, según él, existía la posibilidad de ser multado por estar en casa sin máscara.

“Firmé varios vetos a un proyecto de ley que hablaba sobre el uso obligatorio de máscaras, incluso dentro de la casa. Nadie entrará a tu casa para multarte”, dijo el líder ultraderechista, aunque en el texto no había ninguna mención a esa posibilidad.

El mes pasado, un juez federal dictaminó que el gobernante tenía que usar la máscara preventiva cuando esté en público. Durante la pandemia, Bolsonaro circuló por las calles de Brasilia sin máscara y también participó en manifestaciones a su favor, en las que no se respetaban las medidas de aislamiento.


Parte de São Paulo vuelve a cuarentena
La región de Campinas, a unos 100 kilómetros de São Paulo y que supera el millón de habitantes, tuvo que dar marcha atrás en su plan de desescalada y volverá a la fase de máxima alerta a partir de este lunes, tras registrar un crecimiento en el número de hospitalizaciones. Así lo anunció ayer el Gobierno de São Paulo, una de las zonas más castigadas por la pandemia en Brasil. “Todos nosotros queremos dejar atrás esta tempestad, pero la travesía aún no acabó. Por eso, no podemos relajarnos”, señaló el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria. EFE

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