El conflicto en Medio Oriente reintrodujo una prima de riesgo en los mercados internacionales de combustibles y provocó un marcado aumento en los precios del diésel. Así lo señaló Francisco Jáuregui, vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles (Biocap), en diálogo con Última Hora.
“La situación es delicada y, sobre todo, muy volátil”, explicó Jáuregui. Un indicador clave es el Heating Oil (HO), referencia internacional para destilados medios, que en pocos días registró un salto cercano al 27%. Si se considera el máximo intradiario, el alza alcanzó el 34%.
De esta manera, el vicepresidente aclaró que el problema ya no se limita solo a los precios. “El mercado está incorporando riesgo de logística, seguros y disponibilidad física de producto, lo que tiende a amplificar la volatilidad y acelerar el traslado de costos”, señaló.
vulnerable. Como país mediterráneo y totalmente dependiente de importaciones de combustibles fósiles, Paraguay sufre con mayor intensidad estos movimientos. “Cuando el HO sube de forma abrupta, aumenta el costo de reposición del gasoil y eso se termina reflejando en la economía: transporte, fletes, producción agroindustrial y precios en general”, detalló Jáuregui.
En este contexto, el vicepresidente de Biocap puso énfasis en el concepto de seguridad energética: La capacidad de garantizar el abastecimiento de combustibles de manera estable y a precios razonables, sin quedar completamente expuesto a shocks externos.
Propuesta: fortalecer el biodiésel. Para mitigar el impacto, Jáuregui planteó reforzar la producción nacional de biodiésel, que opera como sustituto del gasoil. Actualmente la mezcla obligatoria es del 5%. Cada punto adicional reduce el volumen importado, la exposición a riesgos geopolíticos y logísticos, y aumenta el control doméstico sobre el abastecimiento.
“El desafío es generar un volumen de demanda suficiente para que las plantas puedan operar a máxima capacidad”, indicó. Hoy la industria funciona en torno al 50% de su capacidad instalada.
Existe un proyecto de ley con media sanción que establece un mínimo del 5% y un máximo del 20% de mezcla. De aprobarse, permitiría ajustar el porcentaje según las necesidades del mercado, incluso en situaciones de crisis.
“La industria ya cuenta con la capacidad instalada suficiente para hacer frente de forma inmediata al aumento de mezcla”, aseguró Jáuregui. En 2025 la utilización del sector de biocombustibles (etanol y biodiésel) rondó el 50% de su potencial.
Beneficios económicos. Más allá del precio del combustible, el biodiésel genera impactos en varios frentes: reduce las importaciones de gasoil (ahorro de divisas), genera empleo industrial y logístico, y agrega valor a la cadena sojera al transformar aceite en energía. “En términos de seguridad energética, cuanto mayor sea el porcentaje de mezcla, mayor es la porción del abastecimiento que depende de producción local y no del mercado internacional”, concluyó.