Fue el lunes último, en el Jockey Club, donde Erwin cumplió su sueño. “Me fui con la idea de subir al escenario en algún momento, y lo logré. Después no lo podía creer. Me reía; se me secaba la boca”, comenta aún emocionado el diseñador gráfico y fotógrafo aficionado, quien además logró darle un beso en la mejilla a Gaga.
Él fue uno de los seleccionados para ingresar al Monster Pit, durante el concierto de Gaga en Paraguay. Formó la fila el domingo por la tarde y pese al calor y la lluvia, disfrutó de un concierto como pocos en el exclusivo sector.
Llevaba puesta una campera de cuero negra con la inscripción Art Pop. Lo transformó al estilo Gaga, luego de que su hermano le autorizara a modificarla. Así logró el pase a la gloria.
Erwin cantó, abrazó, le tocó el pelo y corrió con la cantante sobre el escenario. Hace 4 años que sigue a la estrella estadunidense y hace poco fue a verla a Buenos Aires, donde no pudo llamar su atención como en Asunción.