13 jul 2026

Bebés medicamento, ¿maravillas de la ciencia o instrumentalización del ser humano?

Por Josefina Sapena
josapena@rieder.com.py
El domingo 11 de octubre de este año nació en Sevilla, España, un bebé llamado Javier Mariscal Puerta, que fue concebido con el objetivo de ayudar a curar una rara enfermedad que padece su hermano, llamada “beta-talasemia”.
Javier no es fruto de un embarazo cualquiera. Fue concebido por fecundación in-vitro, y seleccionado de entre otros 16 embriones por estar libre de la enfermedad que padece su hermano. Luego se implantó el embrión en el seno materno y ahora, que ya ha nacido, se espera trasplantar al enfermo células procedentes de su cordón umbilical. Gracias a la donación de Javier a su hermanito, de 6 años, éste se librará de transfusiones sanguíneas inacabables y de una vida frustrante y corta, ya que generalmente esta enfermedad termina por matar al paciente antes de los 35 años.
La selección de embriones se realizó por el procedimiento conocido como diagnóstico genético preimplantacional, que es una técnica que viene siendo realizada desde hace unos tres o cuatro años en países con tecnología de punta (Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica, España, entre otros), que consiste en el estudio de las alteraciones genéticas del embrión, antes de la transferencia al seno materno. El objetivo primigenio del diagnóstico genético pre-implantacional fue evitar que padres con enfermedades hereditarias tengan hijos enfermos. Pero posteriormente se constató que también podría ser utilizado para otros fines, más controversiales, como la selección de sexo o la mejora de la raza (eugenesia).
La Ley 14/06 de España permite el diagnóstico pre-implantacional con fines terapéuticos para terceros (es el caso del bebé Javier), pero condicionadamente. Se debe obtener autorización especial de la Comisión Nacional de Reproducción Asistida, que debe tener en cuenta, para conceder la autorización, que se trata de un recurso extremo y que solamente debe permitirse su realización cuando sea la única vía posible para poder salvar la vida del paciente. También está en estudio actualmente en dicha Comisión el pedido de otra familia española, la familia Velasco Alcaide, padres de una niña de un año y medio quien necesita un trasplante de médula ósea. Se espera que su futuro hermana/o sea su donante.
http://www.diariodesevilla.es/article/andalucia/253867/bebe/medicamento/cordoba/sigue/espera/tras/nacer/primero.html
CONTROVERSIA. Resulta maravilloso que se vayan descubriendo nuevas formas de curar enfermedades. Pero existe una gran controversia acerca del nacimiento de Javier, porque el seleccionar el embrión adecuado implica que, por otro lado, los que no fueron seleccionados fueron descartados. La decisión relativa al destino de estos embriones, según la ley Española (14/2006), queda librada a la voluntad de los padres quienes pueden elegir entre utilizarlos para una implantación posterior, donarlos para investigación o simplemente destruirlos.
La Iglesia Católica, a través de la Conferencia Episcopal Española, manifestó su opinión al respecto del nacimiento del bebé medicamento, diciendo que, si bien celebran que el mismo haya nacido y se encuentre sano, lamentan que esta nueva vida “haya venido acompañada de la destrucción de otras, sus propios hermanos, a los que se les ha privado del derecho fundamental a la vida”. Asimismo, afirman que el hecho de haber seleccionado un embrión para que al nacer ayude a curar a su hermano, implica un instrumentalización del bebé a nacer, y una violación a su derecho a ser amado como un fin en sí mismo.
La raíz de la controversia se encuentra en la indefinición acerca de cuándo comienza el embrión a ser una persona. No hay una posición unánime al respecto. Es más, nunca la pregunta ha estado tan lejos de ser contestada. Porque actualmente los países ni siquiera buscan una respuesta verdadera y, por ende universal, sino que se ha relativizado tanto la controversia que hemos llegado al punto de decir que para España, el embrión es tal, para Inglaterra es tal otra, para México es aquella, etc.
PERSONA. Entiéndase, nadie discute que un embrión tiene vida, y que esa vida es humana. En lo que hay disenso es acerca de si el embrión en sus primeras fases es ya una “persona”. Porque es la persona la que es sujeto y objeto de todos los derechos y obligaciones reconocidos por el ordenamiento jurídico, entre ellos, el derecho a la vida.
Existen varias teorías acerca de cuándo comienza el embrión a ser persona. Entre ellas, la de la Iglesia Católica, quien considera que desde su misma concepción el embrión debe ser considerado como tal y, por lo tanto, debe respetarse su derecho a la vida y a la dignidad humana. Y la teoría gradualista, que postula que el embrión merece distinta protección legal según el nivel de desarrollo en que se encuentre. Así, un cigoto de 14 días merece un nivel de protección inferior que un embrión ya anidado, y este último merece un nivel de protección inferior que un feto de 6 meses, etc. A esta posición se adhieren España, Inglaterra, Estados Unidos y muchos otros países.
POLARIZACIÓN. Como el debate acerca del estatuto jurídico del embrión se polariza cada vez más, y como la ciencia no para de avanzar, los países han optado por desentenderse de este diálogo de sordos, y adoptar la teoría que más conviene a sus intereses políticos o económicos, a saber, la teoría gradualista.
Entonces, actualmente observamos la insólita situación de que, mientras que para algunos países un embrión antes de los 14 días de fecundado es solamente un conglomerado de células y, por ello, está permitida legalmente su congelación y utilización como material de investigación, para otros países, entre ellos el nuestro, el embrión es una persona desde su concepción, dentro o fuera del seno materno y por eso su destrucción constituye un atentado contra la vida.
Esta diferencia de criterios es demasiado importante como para dejarla a un lado. Debemos retomar la conciencia acerca de la importancia de buscar respuesta a las preguntas esenciales, porque de lo contrario no podremos cimentar una paz y hermandad mundiales. ¿Cómo podría esto ser posible, si para algunos la investigación con embriones es un experimento científico más, y para otros es un cruel asesinato de inocentes?