05 ago 2026

Ballet Municipal revive al primer santo paraguayo en obra Roque Marangatu

Roque Marangatu, montaje basado en ritmos contemporáneos, cuenta la historia de un paraguayo que hace cerca de cuatro siglos luchó y murió por la dignidad y la libertad de los pueblos indígenas.

Un santo en escena.  Guido Cañete Santacruz (centro), en el rol de San Roque.

Un santo en escena. Guido Cañete Santacruz (centro), en el rol de San Roque.

Por Marisol Ramírez

mramirez@uhora.com.py

El estreno mundial de la obra Roque Marangatu, a cargo del Ballet Clásico y Moderno Municipal, se realiza mañana, a las 20.30, en el Teatro Municipal (Presidente Franco y Chile). Dicha función es a beneficio de las obras sociales de la Parroquia San Roque.

El precio de las entradas varía entre G. 30.000 y G. 50.000. Ese domingo habrá dos funciones, a las 16.30 y 19.00. La puesta seguirá en escena hasta el 18 de agosto.

El ballet se inspira en la vida del primer santo paraguayo, San Roque González de Santa Cruz, a 25 años de su canonización. “La idea original fue del padre César Alonso de las Heras, hace más de una década, pero en aquel entonces no se me ocurría cómo hacer bailar a un santo”, dice el responsable del cuerpo de ballet, Miguel Bonnín.

En 2007, el director creó Ejercicios espirituales, y al año siguiente la coreografía Francesco. “Fue después del éxito de ambos montajes que me propuse hacer esto, pues ya vi que era posible”, recuerda Bonnín.

En la obra se expone la vida del santo paraguayo dentro de la problemática que se generó en el Nuevo Continente con la llegada de los españoles hasta su martirio, sufrido conjuntamente con sus compañeros Alonso Rodríguez y Juan del Castillo.

BAILARÍN DEL COLÓN. La puesta cuenta con la participación especial del primer bailarín del Teatro Colón, Juan Pablo Ledo, quien interpretará el papel de San Roque alternándose con el danzarín paraguayo Guido Cañete Santacruz.

La música fue creada especialmente por Rolando Chaparro; el vestuario, por Ricardo Migliorisi, y la confección del mismo estuvo a cargo de Mabel Cisterna. La escenografía es de Tessy Vasconsellos.

“El vestuario se divide en partes. A mí me tocaron la de los soldados españoles, que no es una confección fácil, y la de un grupo de indígenas hechiceros”, cuenta Cisterna.

El vestuario, al igual que la música, tiene toques modernos. “Son vestuarios históricos, realistas, pero adaptados para la obra. Además, son útiles para el movimiento de los bailarines”, añade Cisterna, quien hace 15 años trabaja con la compañía.