30 ago. 2025

Autoridades también tienen culpade los ingresos sin test de Covid-19

Es verdad que hay una gran inconsciencia e irresponsabilidad en las numerosas personas que salen del Paraguay a vacacionar, principalmente a las playas del Brasil, y luego retornan sin cumplir los requisitos exigidos de someterse a los test de Covid-19, pero también hay mucha culpa de las autoridades de Salud, Migraciones, Policía y otras instituciones, por dejarlas ingresar violando el protocolo establecido. Aplicarles multas por lo que hicieron no es una solución efectiva, ya que eso no repara el daño causado al haber introducido el virus y haber contagiado, tanto a sus propios familiares como a otras personas de sus respectivos entornos y con quienes estuvieron en contacto. Si no presentan el test que asegure inexistencia de riesgos, hay que remitirlas a un albergue bajo control y que se hagan cargo de los costos. No se debe seguir jugando con la salud de la gente.

De aproximadamente unas 6.000 personas que salieron del país, principalmente para pasar las vacaciones en las playas del Brasil, en plena época de pandemia de Covid-19, unas 4.000 personas ya han retornado, y unas 100 de ellas dieron positivo a pruebas de estar contagiadas con el virus que causa la enfermedad, según confirmó ayer la directora general de Migraciones, Ángeles Arriola.

El problema es que al menos unos 500 viajeros que ingresaron no cumplieron con el requisito de presentar al regreso un test RT-PCR con resultado negativo, o la prueba de que no han contraído el virus; es decir, ingresaron tranquilamente, sin cumplir con el requisito.

“Cruzando datos con Migraciones, encontramos que unas 500 personas que retornaron al país no se hicieron el test, pese a que se comprometieron a realizarse la prueba y firmaron una declaración jurada”, según informó el titular de Vigilancia de la Salud, doctor Guillermo Sequera.

Cuando el hecho fue detectado, ya habían transcurrido al menos cinco días desde el ingreso de los infractores.

Es decir, si estaban contagiados, han tenido más que tiempo suficiente para contagiar a más personas, incluyendo a sus propios familiares y personas de su entorno.

Ahora se estudia aplicarles una multa como castigo, según lo que establece el Código Sanitario, con un monto que va hasta los 100 jornales mínimos, cerca de 8.434.000 guaraníes, según explicó ayer la fiscala Teresa Sosa.

El problema es que el cobro de la multa no soluciona el grave daño que puedan haber causado. Aunque se hable de que tienen unas 24 horas tras el ingreso para practicarse el test, ya han pasado mucho más que cinco días desde que se detectó el problema.

El Ministerio de Salud estima que al menos un diez por ciento de quienes viajaron al Brasil regresan contagiados con el Covid-19.

Obviamente hay una gran inconsciencia e irresponsabilidad en las numerosas personas que van a las playas del Brasil y luego retornan sin cumplir los requisitos exigidos de someterse a los test de Covid-19, pero también hay mucha culpa de las autoridades de Salud, Migraciones, Policía y otras instituciones apostadas en los controles en las fronteras, por dejarlas ingresar violando el protocolo establecido.

Lo correcto hubiera sido exigirles el test, y si no lo tienen, no dejarlas entrar libremente, hasta tanto no se sometan al estudio y demuestren no estar contagiadas. Y en caso de que lo estén, remitirlas a los albergues o a sistemas de cuarentena hasta que se supere el riesgo.

Obviamente eso no se hizo. Por eso, los cerca de 500 detectados posteriormente pudieron ingresar sin problemas; es decir, del relajo y la irresponsabilidad que se le acusa a la población, también son responsables los funcionarios y las autoridades del Gobierno. También deberían ser debidamente sancionados por ello.

No se debe seguir jugando con la salud de la gente, sobre todo cuando las cifras de contagiados y de fallecidos siguen en aumento, y las vacunas aún brillan por su ausencia.