Negocio. Como era de esperar, los revendedores estuvieron presentes para hacer su negocio. De hecho, desde que se pusieron en venta las entradas, ya se encontraban en las calles ofreciendo los tiques, incluso, en un precio muy elevado. Las graderías, por ejemplo, que en precio normal costaban G. 30.000, en la reventa era G. 80.000.
Un ídolo. Roberto Tiburón Torres se ganó definitivamente el corazón de los hinchas de Cerro Porteño. Tanto es el cariño, que en las tribunas, en preferencias como en las plateas, paseaban tiburones inflables con una bandera azulgrana. Además, en tribunas sur, una bandera rezaba: “Tiburón, no sos Chiqui, sos Gigante”.
Recibimiento. Enorme fue el recibimiento que tuvo el público de Cerro en los cuatro costados del Defensores del Chaco. Globos gigantes en el sector norte, una bandera enorme se extendió en la parte de plateas, tirantes azules y rojos en gradería sur y muchos globos en preferencias fueron el cotillón para una calurosa bienvenida.
La 31 en la espalda. Terminado el partido y concretando una nueva estrella, los jugadores lucieron la camiseta azulgrana con el número 31 en las espaldas, en alusión al trigésimo primer campeonato que logró el Ciclón en el fútbol paraguayo.
¡Qué bailecito! En pleno festejo, se vio al presidente de Cerro Porteño, J.J. Zapag, muy alegre. Las cámaras de televisión mostraron en el preciso momento en que el titular del Ciclón hizo unos pasos de baile bastante llamativos.