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Aumentar tope de tasas de interés para tarjetas no tiene fundamento

El Parlamento, con el beneplácito del sector financiero privado, está planteando levantar el tope de las tasas de interés para las tarjetas de crédito con el objetivo de enfrentar la recesión económica. El objetivo es impulsar el consumo a través del endeudamiento. Esta medida no tiene fundamento ni en la teoría económica ni en la práctica acerca de su éxito para conseguir los objetivos que se plantean. Al contrario, el riesgo de empeorar la situación de muchos hogares es alto. La información existente, en lugar de apoyar esta medida, muestra una alta posibilidad de resultados más negativos que positivos.

El principal argumento señalado por quienes están a favor de la medida es que con el tope fueron excluidas como usuarios una gran cantidad de personas ya que las menores tasas no compensaban el riesgo que representa este sector. Por otro lado, se supone que quienes dejaron de contar con tarjetas de crédito se dirigieron al mercado informal, con tasas aún mayores.

El debate sobre este tema, además de que no cuenta con evidencia rigurosa que permita suponer con relativa seguridad el saldo positivo entre las ventajas de esta medida –aumento del consumo– y las desventajas –el sobreendeudamiento–, es contradictorio.

La misma comisión señala que en el país existen más de 100.000 personas sobreendeudadas y con una crítica vulnerabilidad económica y financiera y cuya deuda está por ser comprada por el Banco Nacional de Fomento. Es decir, al final, las consecuencias negativas de una gestión inadecuada del crédito privado terminan siendo asumidas por el Estado.

A ese grupo de personas hay que agregarles a quienes si bien no pasaron su límite de endeudamiento, ya están cerca, lo cual implica que no pueden seguir tomando préstamos. Estos dos grupos tienen una alta vulnerabilidad económica y financiera derivada del endeudamiento.

Adicionalmente, la mayoría de las personas que cuentan con ingresos laborales y están en la mira del sector empresarial presentan elevados niveles de vulnerabilidad laboral y social derivados de sus bajos y volátiles ingresos y su exclusión del sistema de seguridad social.

Esta situación explica lo que en parte señala la comisión que estudia la propuesta acerca del alto nivel de endeudamiento para solventar gastos corrientes como medicamentos u otros bienes considerados básicos. Una encuesta levantada por el Banco Central del Paraguay y otras instituciones ya señalaba que la salud es la primera razón de endeudamiento de los hogares en Paraguay.

No hay teoría económica ni evidencia empírica que considere positivo el endeudamiento a corto plazo y a altos costos para financiar el consumo. Menos aún cuando no se tiene capacidad de pago o las garantías de los agentes son débiles.

Apelar a una medida de alto riesgo para los hogares con el objetivo de impulsar el crecimiento económico sería aceptable si el resultado positivo aumentara la capacidad de pago de los mismos. Es decir, las personas se endeudan, la economía se dinamiza y estas aumentan sus ingresos para pagar sus deudas.

Los últimos años de crecimiento económico, con promedios de alrededor del 3,0%, dan cuenta que ese círculo no se cierra. La economía creció y sin embargo aumentó el desempleo, los ingresos se estancaron y, con esto, la reducción de la pobreza. La información existente, en lugar de apoyar esta medida, muestra una alta posibilidad de resultados más negativos que positivos. Además de estudiar los datos de Paraguay, sería importante que revisen la evidencia en los países de la región. Uno de los factores que detonaron la crisis chilena ha sido el sobreendeudamiento de las clases medias y de bajos ingresos, justamente con créditos para el consumo y de corto plazo.

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