Los audios habían sido extraídos del teléfono celular de Marcos Rojas, quien fue asesinado en dicho festival. En los mismos se escucha que Rojas entra en comunicación con una persona, quien sería miembro de lo que llaman “Sintonía de Disciplina” del Primer Comando Capital (PCC), liderada por el detenido Elio Ovelar, alias Titán.
Según el audio, Rojas volvía a llamar a “Disciplina” para solicitar “atención”; en la misma hace saber que en noviembre había entregado a Alcides Villasboa, alias Ropero, unos 18 kilos de cocaína, al que lo llamó de alto valor. Con un plazo de pago de 20 días.
Tras cumplirse el tiempo, Villasboa solicitó más días para abonar la deuda. Desde ese momento, además de no cumplir con el pago supuestamente no atendía sus llamadas, según el audio.
Tras esta situación, hubo un nuevo trato para el pago, que finalmente no llegó a concretarse.
Tras esto, Rojas solicitó “conducir a plazo”, lo que significaría en la jerga del grupo criminal acabar con la vida del comprador ante la falta de pago, porque a él mismo ya empezaban a exigirle el pago de la deuda. Ya que Villasboa no pudo cumplir con el pago, habría organizado la muerte de Rojas.
En el atentado perdieron la vida Marcos Rojas, y la influencer Cristina Vita Aranda, y al menos cinco personas resultaron heridas.