14 ago 2026

Atascos y protestas en Río empañan inicio de Panamericanos

17:15 I Río de Janeiro se convirtió hoy en un enorme aparcamiento, causado por el gran atasco que provocó la seguridad adoptada para la apertura de los Juegos Panamericanos, que no bastó para contener algunas protestas pacíficas contra el evento.

Viernes 13/Julio/2007

Río de Janeiro (EFE)

El cierre de importantes avenidas generó en toda la ciudad unos kilométricos atascos, que fueron especialmente serios en las zonas cercanas al estadio Maracaná, en el que eran esperadas unas 90.000 personas para asistir a la inauguración oficial de los Juegos.

Los atascos, sin embargo, se extendieron a los lejanos barrios de Copacabana, Ipanema y Leblón, la famosa trilogía playera de Río de Janeiro, e incluso a la más distante zona de Jacarepaguá, donde se concentran la Villa Olímpica, el Centro de Prensa y los escenarios de muchas de las competiciones.

En los alrededores del Maracaná, las medidas de seguridad eran especialmente estrictas, sobre todo por la presencia en el acto del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y de sus homólogos de Panamá, Martín Torrijos, y Honduras, Manuel Zelaya, entre otras autoridades extranjeras.

Para evitar los atascos, Lula y su comitiva, que se alojan en un hotel de la playa de Copacabana, llegaron en helicóptero hasta el Colegio Militar y desde allí recorrieron los 200 metros que bastaban para llegar al Maracaná en una caravana de vehículos a la que abrió paso la policía.

Los deportistas fueron trasladados hasta el estadio en caravanas de autobuses que partieron con fuertes escoltas policiales, pero a diferencia de los cariocas, no sufrieron demasiado con los atascos pues circularon por corredores especiales.

Fueron cinco caravanas de veinte autobuses, con un total de 800 deportistas cada una, que partieron con intervalos de diez minutos.

El caos automotor se agravó en algunas zonas, sobre todo en el centro de la ciudad, debido a manifestaciones de partidos de izquierda contra el gasto que ha supuesto la organización de los Juegos Panamericanos y las férreas medidas de seguridad adoptadas en las últimas dos semanas.

El evento que los cariocas llaman simplemente “Pan” ha hecho de la ciudad un verdadero “Pan-demónium”, según rezaba una pancarta que portaban unos manifestantes en el centro y parecía reflejar lo que sucedía en las calles, en las que cientos de vehículos circulaban a muy baja velocidad o estaban simplemente detenidos.

Uno de los grupos que protestaba, convocado por algunos partidos de izquierdas, logró aproximarse incluso al estadio Maracaná, donde gritó durante algunos minutos “Para los ricos el Pan es deporte, para los pobres es muerte”, y mostró carteles que decían “el pueblo precisa de pan, no de Panamericanos”.

Según las autoridades, todas las manifestaciones se realizaron en forma pacífica, sin que se registraron incidentes ni detenidos.

Los XV Juegos Panamericanos se celebrarán hasta el 29 de este mes con la participación de 5.625 atletas de 42 países.