AFP
WASHINGTON, EEUU
Las millones de gargantas reunidas en el Mall, gran explanada frente al Capitolio, dejaron salir gritos al unísono poco después del mediodía, cuando Obama fue investido como el primer presidente negro estadounidense.
Frente a la Casa Blanca, nueva residencia de la familia Obama, miles de personas privilegiadas sentadas en gradas se sentían felices, a pesar de no haber podido presenciar en vivo la juramentación.
Los afortunados que llegaron al Mall fueron testigos de excepción del acto en el Capitolio, que se inició con un programa musical variado que incluyó a Aretha Franklin, al violinista Itzhak Perlman con el violoncelista Yo-Yo Ma y la pianista venezolana Gabriela Montero, junto al compositor John Williams.
El punto central llegó cuando el 44º presidente juró su cargo con su mano izquierda encima de la Biblia que perteneció a Lincoln, prestada por la Biblioteca del Congreso.
Frases o alusiones directas a los discursos de Lincoln, que son estudiados como ejemplos de retórica en Estados Unidos, estuvieron presentes en el esperado discurso de investidura de Obama.
Lincoln, cuyo 200º aniversario es celebrado este año, es “una fuente de inspiración extraordinaria”, suele decir Barack Obama, que comparte con su ídolo una formación de jurista, una carrera política que empezó en el estado de Illinois, una ascensión fulgurante hasta la Casa Blanca y una toma de posesión en tiempos de crisis.
Luego, el mandatario y su vicepresidente, Joe Biden, participaron en un almuerzo con un menú compuesto por los platos favoritos del héroe político de Obama, el presidente Abraham Lincoln.
“Nunca vi un día en que la comunidad internacional esperase tanto de la elección de un presidente estadounidense”, dijo Madeleine Albright, secretaria de Estado bajo la presidencia de Bill Clinton, en resumen de las grandes expectativas que el mundo entero tiene puestas en Obama.
Inmediatamente después de prestar juramento en Wa-shington, el demócrata Obama recibió las felicitaciones de otros políticos mundiales.