“Con la premisa de que la música es un arte para compartir y no para competir, y en la intención de darles un apretón de manos musical, les comparto mi versión de varias canciones”, cuenta el hombre, que busca con su arte mitigar los efectos del momento que se vive con el Covid-19. “Busco, sobre todo, dar ánimo a mucha gente desalentada al perder su trabajo, ante la incertidumbre que genera esta pandemia”, dice.
La idea surgió a raíz de la sugerencia de un amigo, que es pastor y le recordó que Dios le pedirá cuentas del talento que le dio. “Cuando empezó la cuarentena me dijo que se viene este tiempo difícil donde mucha gente necesita aliento, ‘vos tenés una herramienta poderosísima que puede hacer la diferencia para mucha gente’, me dijo y me hizo pensar”, recuerda.
Empezó a escoger las canciones y con el aliento de su esposa, que le dijo que era un legado suyo que quedaría, puso manos a la guitarra y empezó a grabar.
Va por la canción número 70 de manera ininterrumpida “y sin repetir las canciones”, agrega, y señala que su profesor de música y sus colegas de guitarra quedaron sorprendidos; “porque no es tarea fácil grabar una o más canciones al día. Realmente Dios me regala este momento”, afirma.
Al principio, él mismo escogía su repertorio, con sugerencias de su círculo más cercano, pero ahora ya tiene ayuda del público, que también realiza sus pedidos musicales.
Por supuesto, las primeras estaban muy marcadas por sus gustos, es por eso que las obras de Emiliano R. Fernández forman gran parte de esta colección, que llega a diversos países, pues la viralización es un fenómeno muy común.
“En cuanto a los estilos, trato de variar, un día un tema paraguayo, y al otro día, un tema internacional. Como repertorio nacional tengo polca kyre’y, polca canción, guarania, rasguido doble; y en el internacional hago bolero, banda, habanera, tango, zamba, ranchera, chamamé hasta algo de arpegio tipo milonga”, cuenta.
Algo más. Aparte de compartir la música misma, siempre incluye en sus publicaciones, una reseña de la música, su origen. “Al historiar un poco cada canción, lo que busco es que el oyente tenga una idea de cómo, dónde y cuándo nació la composición. De esa manera el que escucha, se engancha con un interés distinto”, asegura.
Y la misión está cumplida, según la receptividad que él mismo percibe y a juzgar por los comentarios que recibe tras cada video. “Creo que algo de eso estoy logrando, porque mucha gente me dice que valora mucho la pequeña reseña que hago de las canciones y que gracias a eso también aprenden. Realmente me pone contento porque tengo un retorno muy positivo de las introducciones que suelo hacer para cada canción”, dice el artista, que seguirá grabando a diario, aunque le tome varias horas, pues está en un momento de su vida donde puede disfrutar del arte en todo su esplendor.