Arte y Espectáculos

Artesanas son parte de un sector muy afectado por la cuarentena

El aislamiento social impide que las ceramistas vendan sus productos en ferias, donde lo hacen generalmente. Muchas no cuentan con tecnología y recursos para hacerlo online.

A dos meses de la cuarentena, debido a la pandemia del Covid-19, el gremio de artesanos, en especial el de las ceramistas, precisa la atención y apoyo del Gobierno y la sociedad civil.

“Es dramática la situación de las trabajadoras de la cerámica, pues ellas viven de la venta de sus trabajos, ya sea en exposiciones individuales, colectivas o en ferias”, comenta Luis Vera, promotor cultural.

Vera cuenta que Julia Isídrez, de Itá, y Carolina Noguera, de Tobatí, talentosas, notables y destacadas ceramistas nacionales, son de las pocas que poseen espacios en redes sociales. “Eso les ayuda a difundir su trabajo, y espero que en un momento como este la gente se solidarice con su situación y les dé su apoyo”, añadió.

Aunque estas artistas son reconocidas, así como ellas otras tantas que también cuentan con distinciones atraviesan una situación de vulnerabilidad. “Carolina Noguera recibe pedidos desde Asunción, pero hay que buscar medios para facilitar los envíos de sus trabajos. Este es un buen momento para tener o regalar estas obras de arte”, recomienda Vera.

Noguera explica que goza de buena salud, pero la cuarentena le afecta mucho. “No tengo trabajo y recientemente enviudé. Recibí apoyo del Instituto Paraguayo de Artesanía, con mercadería, y un G. 500.000 de ayuda gubernamental, pero no gano el efectivo para cubrir mis deudas en el banco, pagar el celular, agua y luz. También ya escasea la materia prima”, detalla.

La mujer, que tiene dos hijas estudiantes que no trabajan, señala que los alimentos también se acaban. “La Comuna colaboró para olla popular, pero hace dos semanas no hay más nada de apoyo. Antes que pase la pandemia, vendía bien en una galería, y tenía prevista una gran feria para el Día de las Madres, pero la galería cerró y la feria es impensable”, reflexiona Carolina, quien hace 2 meses no visita Asunción, ciudad de mayor venta de sus productos.

EN ITÁ. La reconocida artista Julia Isídrez, quien reside en la compañía de Caaguazú de Itá, sobrevive con las reservas de sus recursos personales económicos y utilizando sus contactos durante esta cuarentena. “Al inicio de la pandemia la señora Adriana Ortiz me otorgó un kit de alimentos, al igual que a otros artesanos. De ninguna otra persona o entidad recibí apoyo”, relata Isídrez, condecorada como Maestra del Arte, por El Cabildo (2014). La artista recientemente decidió abrir su taller/casa/museo, en ruta General Marcial Samaniego, km 48, con las medidas sanitarias correspondientes. “Es para recibir una o hasta dos personas por vez y previa reserva de atención”, menciona.

Para ella, la situación no es fácil, pues, aunque es muy reconocida, sus ventas no son estables. “A veces no vendo nada, otras puedo vender setecientos mil, un millón o más del sueldo mínimo en el mes, pero no siempre así, y las deudas se deben seguir pagando”, reconoce y espera que cambie la situación y pueda vender 40 piezas que creó durante el encierro, entre ellas un oso hormiguero gigante y otras figuras inspiradas en El Grito de Libertad.

Además, espera poder seguir con un proyecto truncado. “Me regalaron un horno móvil. Tenía proyectado visitar colegios para enseñar”, expresa.

desprotegidos. Para la artista, docente y máster en museología Lía Colombino en este momento de emergencia el Estado debe hacerse cargo. “Nuestro sistema es muy patronal y no hay sistematización en cuanto a los independientes. Muchos artistas que en momentos de mejor situación no son tan vulnerables, ahora lo son. En el ámbito de las artes visuales, quizá las ceramistas son las más afectadas, pues se sustentan netamente de la venta de sus productos”, refiere.

Colombino también está preocupada por aquellos que enseñan artes en talleres privados. “Están sin trabajo. ¿Cómo hacen para obtener recursos? Esta situación es como un despido masivo, aunque no haya empleador”, analiza.

Acerca del reparto de víveres y subsidio, opina que muchas personas no cuentan con medios para la inscripción digital, celulares con conectividad o el conocimiento tecnológico. “Pienso en el caso de las comunidades indígenas, por ejemplo”, finaliza.



Contactos
Carolina Noguera: Ceramista oriunda de la compañía 21 de Julio, Tobatí. Ella sigue trabajando desde su casa. Para apoyar su trabajo se le puede contactar llamando al (0981) 683-380. Además, se la ubica en Facebook.
Julia Isídrez: Ceramista originaria de la compañía Caaguazú, Itá. Cuenta con un taller en ruta General Marcial Samaniego, km 48, camino al Hospital Nacional, a 3 km de ruta PY01). Sus trabajos se pueden ver en YouTube, en documentales como De agua y de barro (2011), Préstame el Camino (2010), Los Que Hacen (2017). Se la encuentra en Facebook.

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