El trabajo del juez fue deficiente de principio a fin y tendría que ser objeto de una profunda revisión y el organismo encargado le debe aplicar una sanción ejemplar.
Libertad ganó con mucho sacrificio, pero fue el Sportivo Luqueño el que mostró mejor fútbol.
En el arranque del partido, Julio Irrazábal con un pase preciso habilitó a Rodrigo Teixeira y este definió con toda la clase que lo caracteriza. A esa altura del juego el que mejor movía el balón era Luqueño, con buenos toques y rápidas salidas por los costados.
El Gumarelo tuvo muchos problemas, porque Jorge Moreira, la válvula de salida por el sector derecho del equipo, muy temprano abandonó el terreno de juego por una lesión.
Iván Ramírez fue improvisado como lateral por la derecha, pero no tuvo la dinámica de Moreira, pues no está acostumbrado a jugar en esa posición. Sintió y mucho la ausencia de Moreira Libertad y de esa situación no hay una sola duda.
Matías Lequi despejó un balón y tuvo un ligero contacto luego con Arnaldo Recalde, de Libertad. Mereles, el árbitro, quien estaba muy lejos de la jugada, sancionó penal y dejó sorprendidos hasta a los hinchas de Libertad. Rodrigo López se encargó de la ejecución y anotó el tanto de la paridad para el albinegro. En ese momento Luqueño ya estaba con 10 hombres, porque infantilmente se hizo expulsar Robert Aldama.
OTRO RITMO. Al reanudarse la segunda parte, Antonio Bareiro puso al frente del marcador a Libertad.
Lequi se encargó de igualar el partido con un disparo de penal. El auriazul estaba aguantando bien, pese a la inferioridad numérica. En los minutos finales, Osmar Molinas recuperó un balón y ubicó la pelota para Bareiro, quien de cabeza marcó el desnivel.
Libertad ganó con angustia pero el espectáculo no tuvo la claridad esperada por la incompetencia del árbitro.