Para el doctor Carlos Mateo Balmelli, ex director general paraguayo de la Itaipú Binacional (2008-2010), lo peor que puede hacer Paraguay en el marco de las negociaciones del Anexo C es buscar mantener los gastos sociales, es decir, trancar la conversación con los brasileños por continuar con estos recursos. “Sería una estupidez. Nosotros necesitamos previsibilidad energética”, apuntó.
Las declaraciones del también ex titular del Congreso surgen tras las expresiones del ministro de Industria y Comercio (y consejero de la binacional), Javier Giménez, quien reconoció que los gastos socioambientales son fundamentales para el país y que entre varias de las alternativas de negociación se apunta a mantenerlos, para no renunciar a USD 650 millones anuales. Este monto es resultado del último acuerdo entre Paraguay y Brasil (2024), con el cual la tarifa fue fijada en USD 19,28 kW/mes.
Sin embargo, para Mateo Balmelli la tarifa ya está definida, considerando que el documento de abril del año pasado establece que debe reflejar después de 2026 el “costo estricto de operación”, sin “costos discrecionales”. “A Paraguay ya no le conviene discutir la tarifa, porque en poco tiempo nosotros vamos a vernos obligados a contratar toda la potencia de Itaipú”, opinó.
NEGOCIACIÓN. Añadió que Paraguay tiene que negociar ahora dos puntos con Brasil: Una integración energética que signifique que Paraguay pueda comprar energía de la Itaipú (lado brasileño), como el país vecino compró energía paraguaya en 40 años, desde 1983. “Eso es lo primero que tenemos que negociar. Hay que hacer un conversor para que la energía que se produce en 60 (Hz, la frecuencia en Brasil) se transforme en 50 (Hz, la frecuencia en Paraguay) y se pueda vender en el mercado paraguayo”, detalló.
Reiteró que hoy el país no puede comprar esa energía del lado brasileño por la falta del conversor. “El conversor de 50 (Hz) a 60 (Hz) lo pagó la Itaipú. No es una cuestión del Tratado, es una decisión interna de la Itaipú”, resaltó.
Recordó que la Itaipú fue un factor fundamental para la industrialización y la seguridad energética del Brasil, y también tiene que ser lo mismo para el Paraguay. “No hay que enfocarse más en la tarifa, porque negociar el Anexo C va a llevar años; y en segundo lugar, necesita la aprobación de este parlamento brasileño, que va a ser más complicado. Entonces, Paraguay, nosotros, tenemos que decir, y para eso no se necesita modificar el Tratado, ‘ustedes señores utilizaron nuestra energía, le vendimos nosotros, entonces ahora para nuestra seguridad energética que nosotros también podamos estirar la energía que se produce en Brasil’. Pero no la energía del mercado spot, la energía de Itaipú, de las diez turbinas que son brasileñas”, explicó el ex titular de la central.
Menor producción. Igualmente, Mateo instó a negociar el régimen de aguas. “Brasil tiene aguas arriba (de Itaipú) 45 reservorios de agua. Y fijate que la capacidad de Itaipú se reduce día a día, de producir energía. ¿Por qué razón? Porque en Brasil hoy en día la energía solar y la eólica igualan al consumo de la energía hidroeléctrica. Entonces, ellos tienen que amortizar la energía renovable. En consecuencia, compran menos de Itaipú y producen menos en Itaipú. Si Itaipú produce menos, perdemos plata nosotros, los paraguayos. Pero también perdemos plata en Yacyretá y perdemos plata en Aña Cuá ahora”, consideró, teniendo en cuenta que las demás centrales están aguas abajo de la binacional compartida con los brasileños.
Insistió que el Gobierno tiene que tener la claridad de no sentarse a debatir la tarifa, para no embarrar la cancha en la discusión de los dos temas que son muy importantes para la integración energética: Que Paraguay pueda comprar la energía brasileña de Itaipú, y que la central produzca más. “Itaipú es ahora una represa de base. O sea, no es una represa que está produciendo a su máxima capacidad, porque no hay agua. Entonces, ¿qué pasa?, pues se regulan las aguas. Producimos menos en Itaipú y eso no nos favorece”, dijo el experto.