El señor Cirilo Fretes Franco miente; mi abuela Florencia Sachero de Servín es la autora - en letra y música- de la polca Añága poty” dijo de manera tajante Rubén Darío Ramírez Brítez.
La historia comenzó cuando el 10 de enero pasado esta página publicó el relato de don Cirilo Fretes Franco. “Aunque no figuro, soy el autor de la melodía” había dicho el músico y compositor nacido en Guarambaré el 9 de julio de 1923 y que hoy sigue viviendo en esa ciudad. Se refería a que en Autores Paraguayos Asociados (APA) tanto la letra como la música están a nombre de Florencia de Servín.
“Como a mí, en aquella época, no me importaba figurar como compositor porque tenía mucho trabajo como intérprete, dejé que solo su nombre apareciera en los discos. La música, sin embargo, es mía. Y no voy a ir a la cárcel por asegurar esto porque mis colegas saben que es la verdad”, justificaba Fretes Franco.
“Yo era el director de la Orquesta Típica Huracán. En aquel entonces, el cantante del grupo era Guido Espinoza. Él había escuchado algunas de mis composiciones. Cierto día, alrededor de 1960, estábamos ensayando para una grabación que íbamos a hacer en el sello Guarania. Me entregó una letra pidiéndome que le pusiera música. Che ni ndaikuaái la kuñakaraípe (ni siquiera yo le conocía a la señora). Era amiga de Guido. ?Ejapomína chéve, ndacherejavéiko (Te ruego que musicalices los versos, me insiste mucho)’, me pidió encarecidamente. Fue así como cumplí su deseo. Yo nunca le vi a ella. Me dijeron que era una mujer muy linda”, relataba también don Cirilo en una conversación mantenida en la casa del también músico y compositor Bruno Cáceres en Carapeguá el 22 de noviembre del año pasado.
“Mi madre, Liboria Brítez Zachero - anotada con Z en el Registro Civil- , de 80 años, muy enferma, está muy indignada por la publicación del Correo Semanal de Última Hora. Es absurdo que sin conocerle siquiera ese señor a mi abuela le haya hecho la música. Ella, cuando le acompañaba a APA a cobrar sus haberes, me contaba siempre que ella hizo tanto la letra como la música. Ella era muy capaz. Tarareaba y en cinco minutos la letra ya contaba con una melodía. Tiene 45 obras de su autoría registradas.”, apunta Rubén Darío.
Aclara luego que inicialmente doña Florencia vivió en barrio Jara y luego en la Villa Antelco (Trinidad), en Primer Presidente y Marcelino Pérez Martínez, con su hija Liboria. Ninguna de las dos tuvo hermanas o hermanos. “Hoy mamá vive conmigo en San Lorenzo”, añade el informante.
Tras indicar que los datos del investigador del folclore Elpidio Alcaraz Segovia acerca de su nacimiento y muerte - 10 de mayo de 1913 en Concepción y 11 de enero de 1992 en Asunción, respectivamente- son correctos, menciona que es falso que su madre haya sido pianista, como sostiene aquél. “Si así hubiera sido, nosotros estaríamos al tanto”, acota.
En cuanto a la destinataria de la letra, precisa que es su madre, doña Liboria. “Era su cumpleaños y abuela le regaló Añága poty, flor de aromita”, concluye.
Según su nieto, Florencia de Servín es la autora de la letra y la música de esta polca. Desmiente a Cirilo Fretes Franco.
Memoria viva
Mario Rubén Álvarez
Poeta y periodista
alva@uhora.com.py
Añága poty
Yvytu ru’âgui ko’êtî oguâhêvo
ndéve guarâmi hi’ânte arojy
ko ne santo ára este dia iko’êvo
nde pópe amoî, añága poty.
Aipykúi aju nerendapeve
tenonderâite aju nerendápe
yvoty apesâ ndéve guarâite
nde pópe amoî, añága poty.
Ndaipotáigui che oime itenondéva
hi’ânte aveve ne rendápe aguejy
ame’êvo ndéve mba’e iporâva
nde pópe amoî, añága poty.
Letra y música: Florencia Sachero de Servín