Por Patricia Figueredo
La tradición y religiosidad popular vistieron ayer a la ciudad de Altos en los ritos del Viernes Santo. Esta quizás es una de las pocas localidades del país que mantienen intactas sus costumbres como el vía crucis, la procesión del Jesús yacente, la visita de la Virgen de la Soledad al cementerio, entre otras.
Ubicada en el departamento de Cordillera y con más de 12.000 pobladores, Altos tiene una de las más antiguas iglesias. Se trata de la parroquia San Lorenzo de los Altos, fundada en el año 1580.
Aglutinó a numerosos fieles alteños y otros que llegaron desde diferentes puntos del país para celebrar y reflexionar sobre la pasión y la muerte de Jesús.
Tal es así que ayer todos se concentraron en la parroquia para participar en el vía crucis viviente. Una muestra de todo lo que sufrió el Salvador antes de morir en la cruz.
Niños, jóvenes y adultos caminaron alrededor del templo escuchando en cada una de las estaciones los mensajes que daba el cura párroco, padre Pablo Jiménez, a los participantes.
“Es la primera vez que comparto esta celebración con la comunidad”, mencionó en un momento Jiménez, quien recibe el apoyo de la gran mayoría de los alteños.
Al finalizar el vía crucis, se procedió a la crucifixión de Jesús para luego tener un momento de receso y retomar con la lectura de las siete palabras y el descenso de Jesucristo crucificado.
El sonido de las matracas rompió el frío silencioso del Viernes Santo para convocar nuevamente a los devotos, a fin de reflexionar sobre las últimas frases pronunciadas por el Hijo de Dios.
“Las matracas suenan en vez de las campanas para llamar a los pobladores y utilizamos ese método por la tristeza que representa este día”, dijo Juan Ojeda, ministro de la Comunión de la parroquia, quien añadió que las campanillas quedan para el sábado a la noche, cuando ya se celebra la resurrección de Jesús.
PASIONISTAS. Luego, a las 15 horas, tuvieron la Celebración de la Pasión, otro momento de lectura y reflexión para dar continuación a la presentación de las pasionistas.
Estas últimas son adolescentes, de hasta 15 años que van presentando artísticamente cada uno de los objetos y herramientas que se utilizaron para la crucifixión.
“Utilizan los clavos, la esponja con la que se dio de beber a Jesús, la lanza, la cruz y todo lo que tenga que ver con el momento de la crucifixión y van reflexionando sobre cada uno de esos objetos”, explicó el padre Jiménez.
La comunidad acompañó, en todo momento, observando cada una de las actividades. Ya alrededor del sepulcro con Jesucristo en él, los apóstoles parroquiales -varones más antiguos de la iglesia- procedieron a la procesión del Jesús yacente alrededor de la iglesia.
El día finalizó con la visita de la Virgen de la Soledad al cementerio, “esto es un acto más tradicional que litúrgico para llevar la bendición a los parientes que ya murieron”, señaló Ojeda.
DON SAMUEL, TODA UNA VIDA DE SERVICIO
Con 90 años de edad, lleva ya 56 años de servicio en la parroquia San Lorenzo de los Altos. Se trata de Samuel Alegre Resquín, uno de los apóstoles parroquiales más admirados en Altos.
“Voy a trabajar hasta que pueda”, menciona don Samuel, quien asegura sentirse alegre con lo que hace para la iglesia. Oriundo de Altos, actualmente trabaja con su hijo y nieto en la parroquia y espera cada Semana Santa para participar en los actos.