01 may. 2026

Alta vulnerabilidad estanca el desarrollo, según el PNUD

DESARROLLO. El informe del PNUD alerta que Paraguay no logra convertir ingresos medios-altos en un mayor bienestar para toda la población.

Tadeo Rojas

Tadeo Rojas

Paraguay forma parte de un grupo de países de ingresos medios-altos de América Latina que pese a mejoras puntuales, no ha conseguido traducir su nivel económico en un desarrollo humano más sólido y equitativo. Así lo refleja el Informe Regional de Desarrollo Humano “Bajo presión: Recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe” (ALC), presentado ayer en la Casa de la Integración por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).

El informe regional indica que los progresos en salud, educación e ingresos que se registraron en las últimas décadas se han desacelerado notablemente desde mediados de la década de 2010. El crecimiento anual del Índice de Desarrollo Humano cayó del 0,7% en los años noventa al 0,2% en el periodo más reciente. Más de la mitad de la población de la región carece de mecanismos adecuados para enfrentar crisis económicas, climáticas o sociales, lo que deja a un 25% aún en pobreza y a un 31% en situación de vulnerabilidad.

En Paraguay, el panorama presenta características similares. El país integra el grupo de economías de ingresos medios-altos, pero la elevada desigualdad impide que ese estatus se traduzca en mayores niveles de desarrollo humano. Una proporción significativa de la población se ubica justo por encima de la línea de pobreza, con alto riesgo de recaer ante cualquier shock externo.

Una de las brechas más visibles es la digital. Aunque la conectividad ha mejorado, existe una marcada diferencia de acceso a internet según nivel de ingresos: los hogares del quintil más alto tienen acceso sustancialmente mayor que los del quintil más bajo. La brecha urbano-rural también limita las oportunidades de desarrollo para una parte importante de la población.

El ministro de Desarrollo Social, Miguel Tadeo Rojas, señaló durante el evento que la reducción de la pobreza registrada este año responde a políticas sociales concretas, entre ellas el programa Tekoporã Mbarete (que llega a más de 196.000 familias), Hambre Cero (que beneficia a alrededor de 1.050.000 estudiantes) y la universalización de la pensión para adultos mayores. Sin embargo, el propio informe subraya que el ingreso por sí solo no garantiza bienestar cuando persisten brechas estructurales.

Durante el panel, la analista de Desarrollo Inclusivo del PNUD, Ofelia Valdez, presentó los datos regionales, mientras que representantes de las instituciones organizadoras coincidieron en la necesidad de colocar la resiliencia como eje central de las políticas públicas. La gerenta de Género, Inclusión y Diversidad de la CAF, Ana María Baiardi, destacó que la inclusión de género, discapacidad y diversidad étnico-racial debe ser transversal en las estrategias de desarrollo. Por su parte, el viceministro de Políticas Sociales, Carlos Paris, mencionó el acompañamiento sociofamiliar de los programas Tekoporã Mbarete y Proeza como ejemplos de acciones orientadas a fortalecer la resiliencia.

La coordinadora residente de las Naciones Unidas en Paraguay, Hanny Cueva-Beteta, cerró el encuentro recordando que “las oportunidades están allí”, pero requieren visión, alianzas y decisión colectiva para traducirse en políticas sostenibles.

El informe deja una conclusión clara para Paraguay: sin una reducción efectiva de las desigualdades estructurales, el fortalecimiento de la infraestructura digital y climática, y la consolidación de la confianza institucional, los avances en desarrollo humano seguirán siendo frágiles y reversibles.

  • 0,2por ciento es el Índice de Desarrollo Humano de ALC, cayendo del 0,7 por ciento.
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