Carlos Elbo Morales
Conociendo al enemigo. Mucho se habla del mosquito transmisor del dengue, zika y chikungunya, pero poco se sabe de él. Última Hora pone en sus manos este informe, todo lo que quiso saber del Aedes aegypti y nunca supo a quién preguntar.
Los registros de la presencia del vector en Paraguay datan de 1948. Posteriormente se realizaron varias campañas de rociado y se lo consideró erradicado del territorio nacional en 1957, refiere la doctora Marta Torales, directora técnica del Senepa. Entre 1981 y 1982, se detectó nuevamente la reinfestación del insecto.
A finales de la década de los 90, se registra su presencia de manera permanente en el país. Actualmente, el 90% del territorio nacional registra existencia de este vector.
Reproducción. Basándose en pruebas realizadas en laboratorio, Torales detalla que el mosquito tiene un tiempo de vida entre 20 y 30 días. En ese lapso, la hembra puede llegar a desovar tres veces. En cada postura, se encarga de colocar unos 200 huevos aproximadamente. Al mes puede llegar a 600. No todos son colocados en un mismo criadero. Si las condiciones adecuadas lo permiten, llegan a nacer el 80% del total.
En general, busca lugares con poca luz y agua estancada donde desovar. En ese sentido, la referente del Senepa menciona que las cubiertas en desuso son como un hotel cinco estrellas para el insecto. Para la eclosión del huevo, los factores a favor son gravitantes.
Sobrevivencia. Según estudios laboratoriales realizados en otros países, los huevos pueden llegar a estar en estado de latencia hasta 400 días en un criadero seco. Al recibir agua, emergen las larvas. En condiciones ideales, entre una semana y 10 días ya existe un mosquito adulto. Por ello se insiste bastante en la eliminación de criaderos.
Pero esto es relativo, señala la directora técnica del Senepa. En verano ese ciclo puede acortarse y con temperaturas más bajas este ciclo puede alargarse. Temperaturas muy altas o por debajo de los 10° juegan en contra, destaca la especialista.
Movimiento. El Aedes aegypti es un mosquito que ha adoptado un ambiente muy urbano y doméstico, explica. Según lo investigado, no se desplaza a más de 200 metros, salvo en lugares donde su fuente de alimentación está un poco más lejos, como las casas en el campo, puede tener un vuelo mayor.
Para hacer frente a esta amenaza, recomienda el uso de repelentes y espirales. Estos últimos deben ser utilizados en la sala.
