Adidas, Puma y Nike pidieron al presidente de EEUU, Donald Trump, evitar que la industria del calzado sea víctima de la guerra comercial con China y consideraron catastrófico imponer nuevos aranceles a Pekín.
Pidieron que los zapatos queden a salvo de una nueva andanada de aranceles.
Eso supondría gravámenes a la importación de muchos bienes de consumo; entre ellos, teléfonos, vestimentas y calzados, lo cual desató una fuerte aprensión en comerciantes y fabricantes estadounidenses que dependen de artículos chinos.
“El arancel de adicional de 25% propuesto para el calzado sería catastrófico para nuestros consumidores, nuestras compañías y para toda la economía estadounidense”, advierte la carta de la coalición de empresas.
Las compañías dicen que ya pagan unos 3.000 millones de dólares en gravámenes y que los aranceles más altos elevarán costos y precios.
“Los consumidores de EEUU pagarán los aranceles a los productos importados”, dijeron las empresas refutando el argumento de Trump de que los aranceles harán que miles de millones de dólares de los chinos ingresen al Fisco estadounidense.