06 ago 2026

Adal Ramones conquistó al público paraguayo con humor

Por Marisol Ramírez

mramirez@uhora.com.py

El stand up Monólogos 2012, del mexicano Adal Ramones, quien alcanzó gran popularidad a través de su programa de comedia y variedades a fines de la década de 1990, despertó carcajadas y encendió cálidos aplausos el viernes último, en el teatro de la Conmebol, a sala llena.

“Quise aprovechar para decirles esto: respetemos a los ancianos, seamos buenos padres, amigos, vecinos, yernos, sobrinos, amantes, auspiciadores... Espero pronto volver (a Paraguay), porque me quedé con dos horas más de show al menos”, fueron algunas de las palabras de despedida de Ramones, quien se resistía a abandonar el escenario una vez culminado su repertorio, que alcanzó las 2 horas y media de duración.

En ese tiempo, el comediante derrochó talento. Demostró un dominio impecable de escenario, muy buen manejo de la voz, del cuerpo y de los gestos para seguir sus reflexiones durante el monólogo, y mantener la atención del público, y sobre todo, sus risas y aplausos.

Ramones hizo bromas acerca del impacto de las redes sociales en la juventud, el uso casi adictivo de los celulares en todos los usuarios que lo poseen, así como de las relaciones de pareja, la amistad y la familia.

“Los que llavean su celular es seguro que las engañan”, bromeaba al público femenino el comediante, haciendo alusión a los caballeros que ponen contraseña en su aparato móvil. También resaltó la osadía de quienes suben en su perfil o en sus muros fotografías “en cueros” o sea con poca ropa, sobre todo en las féminas que sin ninguna verguenza enseñan sus senos.

Adal utilizó la nostalgia para hacer comparaciones entre lo que es la comunicación y expresión del ser humano hoy, y como era antes. Recordó cómo se hacían las fiestas, en las casas, las pasadas en el auto de papá, cómo costaba conseguir que papá preste el vehículo siendo adolescente, las músicas de la época ochentosa, y “las mariposas en el estómago” de aquellas “primeras veces” de la vida.

Otro momento de mucha celebración de parte del público fue cuando Ramones se refirió a los niños de hoy, que cuestionan y corrigen a sus padres, no como era antes, “que le teníamos un respeto y hasta miedo a los nuestros”.

Su imitación al conductor Kike Casanova fue una de las más celebradas con risas y aplausos, donde el mexicano elevaba el tono de voz, y hacía gestos y ademanes de grandilocuencia en el momento de conducir el espectáculo.

El multitudinario público aplaudió y festejó cuando Ramones destacó que en las calles de Asunción todavía se pueden transitar con tranquilidad. “Que bonita ciudad tienen”, dijo. Las risas también se desataron cuando Adal imitó a Barney, el dinosaurio púrpura, y durante las menciones de su hija de 7 años y de su mujer, quien se compra todos los libros de cómo criar a los hijos para no cometer errores.

Quedarán en la memoria la sinceridad con la que encara los temas de actualidad y el sabor picante y a la vez dulce de sus reflexiones.