“La cirrosis, en principio, se da por un exceso en la ingesta de bebidas alcohólicas a largo plazo, o cuando se tiene una enfermedad viral, como la hepatitis viral, que no se cura del todo, o cuando tiene una enfermedad inmunológica que mantiene el hígado inflamado por mucho tiempo, lo que puede, después de muchos años, llevar a la cirrosis hepática”, explicó el profesional.
Aclaró que no todos los pacientes con diagnóstico de cirrosis llegan al trasplante porque depende de las condiciones de salud y porque cada caso es distinto. “Si vemos que el paciente va a vivir menos y peor sin trasplante es el mejor momento para decir que sea trasplantado y así lograr una mayor expectativa de vida”, afirmó.
Recomendaciones. Además de los cuidados habituales para mantener un hígado sano, Girala recomienda acudir al profesional de la medicina para un diagnóstico oportuno y no recurrir a los médicos ñana ni a las dietas alternativas, ya que en estas circunstancias se pierde tiempo que resulta valioso para que el paciente logre un tratamiento adecuado.
“Uno de los problemas en nuestro país es que cuando uno se pone amarillo por la ictericia se recurre al curandero y la explicación tradicional dice que no cura el doctor, sino el médico ñana y es cuando se pierde tiempo con tratamiento arbolario y dietas que la medicina alternativa dice que cura y no es cierto y es cuando surgen los problemas. Llegamos tarde en situaciones que se pueden mejorar con medicación y es así que se llega a requerir un trasplante”, dijo.
La forma habitual del trasplante y la más sencilla es cuando se hace el trasplante con el órgano entero y el más complejo se hace con mucha experiencia con trasplante con un 60% del órgano y se puede hacer dos trasplantes como por ejemplo; un adulto con el 60% del órgano y un niño con el 30%. En este caso el donante puede ser un familiar pero resulta mucho más complejo y por lo general se realiza cuando el centro asistencial ya cuenta con vasta experiencia en la materia.
Explicó que en promedio la expectativa de vida de un trasplantado hepático es del 80% al cabo de 5 años. “ Se llega al trasplante porque su expectativa de vida es muy mala”.