A finales de noviembre Abengoa solicitó la situación de preconcurso de acreedores ante las dificultades financieras y la dificultad de encontrar inversores que entren en su capital
Para elaborar su plan de viabilidad, la compañía con sede en Sevilla andaluza, en preconcurso de acreedores desde finales de noviembre, revisó todos sus proyectos y los clasificó en función de su rentabilidad con la idea de deshacerse de algunos.
Así, ya ha puesto a la venta su línea de negocio de biocarburantes -el de bioetanol a partir de grano, con presencia en Brasil, Estados Unidos y Europa-, así como varios terrenos e incluso plantas de generación eléctrica.
También pone a la venta algunos de sus inmuebles en Madrid y Sevilla, considerados activos no estratégicos.
El objetivo es dejar una compañía de menor tamaño, centrada en los negocios más rentables y que preserve su tecnología e innovación.
El plan apunta a un resultado bruto de explotación (ebitda) de aproximadamente la mitad al registrado en 2014 (1.400 millones de euros).
Como más vale y valdrá la compañía, señalan fuentes conocedoras del proceso, es con proyectos que permitan generar valor.
Tras ese redimensionamiento del negocio está la deuda, el verdadero eje de una negociación que permitirá salvar del concurso a la empresa saneando su maltrecha estructura financiera.
Una deuda que, en esa nueva Abengoa, debería rondar los 3.000 millones frente a los 9.000 millones que la asfixiaron y abocaron a la solicitud de preconcurso.
Un fuerte ajuste que deben pactar las partes -Abengoa y acreedores (banca y bonistas)- en una negociación que se vislumbra y complicada con finales de marzo como fin del plazo.
Sobre la mesa se insinúan varias vías para reducir esos 6.000 millones de deuda: quitas, capitalización de la deuda, préstamos participativos a largo plazo o una combinación de varias que, al final, terminará previsiblemente dando el control de la compañía a bancos y fondos.
Para la banca acreedora, que rechaza de entrada quitas directas sobre esa cifra de deuda, la capitalización es la opción que más puede encajar antes de llegar al concurso, un escenario que parece ahora más alejado pero que sigue presente.
En paralelo avanza la vía judicial con el 16 de febrero como nueva fecha clave: la Audiencia Naciomal ha citado para declarar en calidad de investigados por un posible delito de administración desleal al expresidente de Abengoa Felipe Benjumea y al que fuera consejero delegado de la compañía Manuel Sánchez Ortega.
Según datos de noviembre pasado la multinacional empleaba a 24.306 personas y facturaba unos 7.000 millones de euros, de los que el 88 % procedían de su actividad en el exterior.